La Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), publicó un informe en donde califica como “emblemática” la manera en que el Reino Unido ha logrado, desde el 2013, inscribir a más de 10 millones de trabajadores al sistema de enrolamiento automático para mejorar sus pensiones.

“El caso de Reino Unido es emblemático, ya que fue el primer país que incluyó en forma masiva en su sistema de pensiones un mecanismo de este tipo con el fin de mejorar los niveles de ahorro para pensiones”, refiere el documento.

De la misma manera, el reporte indicó que en junio del 2013 sólo 1 millón de trabajadores estaban integrados en el sistema de enrolamiento automático.

Además, destacó que desde abril del 2019, el aporte mínimo obligatorio a este sistema es de 8% del salario total del trabajador. Se divide de la siguiente manera: 3% a cargo del patrón, 4% a cargo del trabajador y 1% a cargo del Estado.

Un punto a destacar es que en el 2012 el aporte mínimo era de 2% del total del salario. El patrón aportaba 1%, el trabajador 0.8% y el Estado 0.2 por ciento.

“El enrolamiento automático es un empujón necesario para lograr que más trabajadores ahorren porque evita que tengan que tomar la decisión de inscribirse y facilita que ahorren por más tiempo”, puntualiza el documento.

Por otro lado, hubo un aumento en la participación de los trabajadores que pueden ser elegibles para el sistema de pensiones. Pasando de 10.7 millones de trabajadores en el 2012 a 19.2 millones de trabajadores en el 2019.

Para ser un elegible, los trabajadores deben tener entre 22 y 66 años; además,  deben generar ingresos por 10,000 libras esterlinas anuales.

Unidad es la clave

Para la FIAP el programa de enrolamiento automático ha sido un “éxito rotundo” porque el modelo contó con la unión de todas las partes involucradas: gobierno, Parlamento, empresarios y sindicatos de trabajadores.

“Todos los grupos de interés tuvieron que negociar y ceder en sus posiciones, para lograr un bien común mayor”, citó.

De tal manera, las asociaciones empresariales aceptaron que las aportaciones fueran obligatorias. De igual manera, el incremento en las aportaciones, se hubiera producido si las decisiones de reforma al sistema de pensiones británico se hubieran ido por otras vías como el incremento de las cotizaciones a cargo del empleador, al sistema público de pensiones o la creación de nuevos impuestos para las empresas.

Del mismo modo, los sindicatos de trabajadores tuvieron que ceder para que sus agremiados aportaran una parte de su salario para que el patrón también aportara su contribución. Asimismo, aceptaron el aumento a 66 años en la edad de jubilación.

“Lo anterior es muy importante ya que cuando se analizan las reformas de los sistemas de pensiones en otros países, la capacidad de negociar y ceder para llegar a acuerdos es una característica común en las reformas de sistemas de pensiones que han resultado exitosas”, alude el documento.

El gobierno, por otro lado, apoyó la medida con deducciones de impuestos y matching contribution estatal. También, aceptó no incrementar los impuestos.

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