América Latina conseguiría un crecimiento económico mucho mayor, si las mujeres de la región logran salir de la informalidad y aprovechan oportunidades de empleo mejor remuneradas, advierte la directora general de Negocios en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Gema Sacristán.

La funcionaria advierte que el reto regional y de México radica en encontrar las políticas públicas que logren favorecer la participación de más mujeres en el sector formal y garantizar que accedan a puestos de trabajo cuya remuneración sea igual a la de los hombres.

De visita en México, para presentar el estudio “Inversión, con un enfoque de género”, explica que la alta proporción de mujeres trabajadoras familiares no remuneradas abre una importante ventana de oportunidad al desarrollo regional, incluido el de México. Pues al reorientar su participación hacia el sector formal, tendrán la oportunidad de generar ventajas económicas para la trabajadora y el país en general.

Entrevistada por El Economista, dice que actualmente en América Latina sólo 17% de las mujeres se ubica en el sector emprendedor formal. Revela que de acuerdo con una encuesta conducida por el BID entre 345 empresas de la región, se observa que las empresas formales con mayor presencia femenina suelen obtener rendimientos 44% más altos en sus inversiones, con márgenes de ganancia 47% mayores.

Estos resultados se explican porque cuando es una mujer quien toma las decisiones de invertir, suele buscar dos características, además del rendimiento: que la empresa donde colocarán su capital esté liderada por mujeres, y que el objeto de inversión, ya sea una empresa o un proyecto, tenga alto impacto social y ecológico.

El techo de cristal

La funcionaria del BID explica que entre las mujeres que han logrado aprovechar oportunidades laborales en el sector formal, deben enfrentar un viento en contra adicional: la brecha salarial con los hombres.

“En pocos países del mundo es obligado hacer público el tabulador salarial de las empresas y grandes corporativos. Inglaterra es un claro ejemplo. Pero aun ahí, muy pocas empresas están cumpliendo. América Latina y México están muy lejos de este nivel de transparencia que en verdad sería un primer paso para romper el llamado techo de cristal”, observó.

La funcionaria puso de relieve que está tan masculinizado el mercado, que pocas empresas han identificado que 80% de las decisiones de inversión, compra y consumo es realizado por una mujer.

Si lo tuvieran en cuenta, ya habrían desarrollado más productos financieros que impulsarían al consumo, profundizarían los mercados y favorecerían al desarrollo económico.

Bonos de género, la apuesta

La funcionaria del BID explica que el mercado femenino ofrece grandes oportunidades que sí se han aprovechado en países avanzados, como Australia y Canadá.

En aquellas latitudes, se han emitido en el mercado bonos de género que promueven la igualdad en el trabajo. Se trata de instrumentos destinados a financiar y refinanciar la deuda de compañías que sí cumplen con los estándares de igualdad.

Estas innovaciones financieras podrían ayudar a identificar a los corporativos igualitarios, que suelen ser buenos ciudadanos, consignó, y excelentes objetivos de inversión.