Para la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ya es motivo de preocupación el incremento que en los últimos años ha habido en el número de quejas por posible fraude a través de operaciones en comercio electrónico.

Mario Di Costanzo, presidente del organismo, detalló que entre enero y septiembre del año pasado hubo 4.8 millones de reclamaciones por un posible fraude con tarjetas de crédito y débito.

De ese total, 2.4 millones, es decir 50%, fueron a través del comercio electrónico; seguido de las Terminales Punto de Venta (TPV) con 1.6 millones (34%); el comercio por teléfono con 538,000 (11%); y los cajeros automáticos con 166,000 (3 por ciento).

El funcionario destacó que en los últimos años ha habido un cambio de tendencia en los canales a través de los cuales se registran fraudes financieros, pues ahora es en comercio electrónico donde se registra la mayor parte, mientras que en los otros como TPV, comercio telefónico y cajeros automáticos, la tendencia es a la baja.

Así, mientras en el 2011 las quejas por un posible fraude en comercio electrónico representaban apenas 8% del total, en el 2017 ya eran casi 50%, en tanto los reclamos por presuntos fraudes a través de las terminales bajó de 77 a 34% en el mismo periodo.

Di Costanzo explicó que esta tendencia al alza en los fraudes financieros a través del comercio electrónico está a tono con el crecimiento que ha habido en los últimos años en operaciones a través de este canal. No obstante, refirió que es algo que ya preocupa, por lo que llamó a las empresas que ofrecen ventas de este tipo a que refuercen sus candados en beneficio del usuario.

El principal reclamo de los clientes en este tema, puntualizó el presidente de la Condusef, es que ellos aseguran no haber realizado la compra en cuestión.

En conferencia expuso que los tipos de fraude que se presentan con mayor frecuencia en comercio electrónico son: phishing y pharming, que son técnicas de suplantación de identidad para hacerse pasar por otro; botnets o robots informáticos (virus) para obtener datos de la computadora y realizar fraudes online; y reshipping, “mulas” o personas que reenvían la mercancía comprada al delincuente por una comisión.

También destacan la triangulación, compras entre una tienda pirata y una tienda legal; account takeover, que es hackeo de cuentas de usuarios en tiendas de comercio electrónico; y clean fraud, un sistema sofisticado para realizar fraudes, entre otros.

Mario Di Costanzo abundó en que, en el periodo en cuestión, el monto reclamado por posibles fraudes en comercio electrónico ascendió a 2,615 millones de pesos, por 704,000 personas afectadas, y de esto se recuperó en favor del usuario 85 por ciento. En el 2011 el monto reclamado por esta práctica fue de apenas 226 millones de pesos.

A decir de la Condusef, salvo en Banco Azteca y Scotiabank, que han mostrado una baja en quejas por posibles fraudes en comercio electrónico, el resto de los bancos grandes ha mostrado crecimientos exponenciales.

De los 2.4 millones de quejas por este tema, Banorte fue el que más registró al sumar 719,745, un crecimiento anual de 239%; seguido de Citibanamex con 572,298 y un alza de 153%; Bancomer con 447,915 (202%) y Santander con 404,072 (108 por ciento). Otros bancos mostraron cifras menores, pero también con repuntes importantes.

OTROS CANALES

En cuanto a otros canales, Di Costanzo puntualizó que los reclamos por un posible fraude en TPV ascendieron a 1.6 millones entre enero y septiembre del 2017, una baja anual de 17%; mientras que en cajeros automáticos fue de 166,000, 20% menos que en igual lapso del 2016.

Otro canal que ha mostrado un crecimiento en quejas por posibles fraudes es la banca móvil. De acuerdo con la Condusef, de enero a septiembre del 2017 se registraron casi 40,000 reclamos, 93% más que un año atrás.

A decir del funcionario, hoy hay más de 14 millones de contratos en banca móvil, un crecimiento anual de 18 por ciento.

eduardo.juarez@eleconomista.mx