Las remesas que enviaron los mexicanos que trabajan en el exterior a sus hogares en el país sumaron 2,198 millones de dólares en febrero, el mayor flujo para un mes similar desde que el Banco de México (Banxico) registra la operación.

Este flujo resultó 6.9% superior al que captaron las familias mexicanas el mismo mes del año pasado, y es explicado por el economista de Banorte–IXE, Alejandro Cervantes, como resultado del mayor dinamismo del mercado laboral de Estados Unidos.

No obstante al avance, es menor a los registros de enero y diciembre, y se diluye cuando se le pasan los filtros cambiario e inflacionario.

De acuerdo con Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs, al cambiar estos recursos a pesos mexicanos, los 1.4 millones de hogares receptores de remesas observaron una caída de 7.3 por ciento.

Es decir, al pasarle el filtro de la inflación, y el impacto de la depreciación anual del peso frente al dólar, se observa una merma en el rendimiento de este ingreso en pesos respecto del flujo captado hace un año.

De acuerdo con la información del banco, las remesas llegaron a las familias mexicanas a través de 7.2 millones de operaciones.

ENVÍOS NO BANCARIOS

La información del banco central evidencia que, en febrero, los mexicanos radicados en el exterior prefirieron hacer sus envíos por canales no bancarios.

De manera que en el mes, los hogares mexicanos que recibieron remesas por canales no bancarios captaron 1,556 millones de dólares, es decir, 70% de los envíos totales.

El resto ingresó a través de depósitos bancarios.

Como sucede cada mes, más de 90% de las remesas totales ingresaron a México vía transferencias electrónicas, esto es 7.1 millones de estas transacciones. El resto ingresaron vía money orders, así como en efectivo y en especie.

POLÍTICA MIGRATORIA, DETERMINANTE

La información del Banxico consigna que el giro promedio que recibieron los 1.4 millones de hogares mexicanos fue de 302 dólares, que es la cifra más baja respecto de los cheques medios recibidos en los últimos 12 meses y al pico alcanzado en noviembre del 2016, tras las elecciones de Estados Unidos que dieron por triunfador a Donald Trump, cuando enviaron el histórico de 319 dólares.

El economista sénior de Banorte-IXE prevé que el crecimiento en el flujo de remesas estará subordinado al dinamismo del mercado laboral y a la política migratoria de Estados Unidos.

Según el analista de Banorte-IXE, “los migrantes mexicanos que trabajan en Estados Unidos sin legalizar su situación suelen enviar más recursos a sus familias en México, lo que dista del flujo que mandan cuando ya cuentan con sus papeles”.

Alberto Ramos, explica desde Nueva York que como las remesas son vistas por los migrantes desplazados como una forma de ahorro, puede asumirse que estos envíos también han incorporado la política antiinmigrantes de la administración Trump.

madres, las principales receptoras de los envíos

Siete de cada 10 emigrantes mexicanos tienen dependientes: CEMLA

La red familiar y de amigos ha jugado un papel muy importante en el proceso migratorio mexicano, ya que 71.8% de las personas que radican y trabajan en Estados Unidos y Canadá llegó a vivir con familiares y amigos que ya estaban allá, confirmaron los trabajadores entrevistados por el Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (CEMLA).

Una encuesta, aplicada por el CEMLA entre 6,803 adultos migrantes mexicanos, muestra que 68.5% de los emigrantes mexicanos tiene dependientes económicos en los países donde residen.

Las entrevistas forman parte del libro Migración mexicana, remesas e inclusión financiera y fueron realizadas en Estados Unidos y Canadá, donde 99% de los encuestados labora, de éstos, 6,728 trabajan en EU y el resto, que fueron 75, están en Canadá.

De acuerdo con los resultados, los remitentes de remesas que obtienen los mayores ingresos mensuales son los profesionistas, un salario que promedia 4,758 dólares. Los que atienden negocios propios ganan 3,856 dólares y los choferes perciben 3,450 dólares.

Las personas con menores ingresos mensuales desempeñan trabajos en el campo y ganan 2,113 dólares; en jardinería, 2,181 dólares, y en servicios de limpieza, 2,207 dólares.

Ahí mismo, precisan que la proporción media del ingreso mensual que destinan los emigrantes para enviar remesas a México es 13.5 por ciento. Los hombres destinan 14.2% de su percepción mensual al envío de dinero a sus hogares en México contra 7.6% del ingreso mensual de las mujeres.

La encuesta confirma que las remesas son transferencias entre personas con un vínculo familiar y en cerca de la mitad del número de respuestas se expresó que se envían a más de un pariente.

Según los resultados, la edad media al momento de dejar México ha ido aumentando gradualmente. Los encuestados que dejaron el país en 1984 tenían en promedio 17.8 años; mientras que los que lo hicieron entre el 2005 y el 2010 lo hicieron a edades promedio de 26.5 a 28.6 años. El promedio de edad de salida de México para los migrantes es de 23.4 años.

MADRES, RECEPTORAS OBJETIVO

Los emigrantes entrevistados, que son remitentes de remesas, efectúan en promedio 16.6 envíos por año, siendo la cifra de 17.1 envíos en el caso de los hombres y de 12.8 envíos en el caso de las mujeres.

El monto de la remesa mensual promedio resultó de 380 dólares, alcanzando 405 dólares en el caso de envíos realizados por hombres y 199 en los efectuados por mujeres.

La madre del remitente fue mencionada con mayor frecuencia como beneficiaria de las remesas, al referirla en 49.8% de los cuestionarios.

EDADES DE QUIENES MÁS ENVÍAN

En la encuesta, se observa que el porcentaje de encuestados que envía remesas aumenta gradualmente con la edad y alcanza un máximo en el rango de edad de 36 a 45 años. Es decir, según los resultados, 71% de los mexicanos, que tienen entre 46 y 55 años, envía remesas a sus hogares en México.

En contraste, los que menos envían son los mexicanos radicados en el exterior que tienen 66 años o más.

TIEMPO EN EXTERIOR, OTRO DETERMINANTE

Según los resultados, los emigrantes mexicanos encuestados han vivido en el exterior 19.4 años en promedio. En tanto, los emigrantes que ya dejaron de enviar recursos a sus familias en México han vivido en el extranjero en promedio por más tiempo.

Ahí mismo encontraron que la antigüedad de los mexicanos en el exterior, particularmente en Estados Unidos, ha ido aumentando de manera significativa. Esto asumiendo que, desde el año 2007, no ha habido un flujo neto migratorio positivo hacia Estados Unidos.

ymorales@eleconomista.com.mx