Desde hace más de 30 años, Compartamos Banco ha atendido con productos financieros a un sector de la población que otras instituciones no hacían. En este tiempo, ha logrado construir una infraestructura que incluye diversos canales –no sólo sucursales–, para impulsar una mayor inclusión en el país.

Esta experiencia hace afirmar a Patricio Diez de Bonilla, director general de Compartamos, que crear una red de corresponsalía bancaria es mucho más eficiente en costos, que una sucursal.

“La realidad es que cuando tienes un país en donde más de 90% de las transacciones financieras son en efectivo, necesitas tener redes en comunidades aisladas para poder hacer esta conversión del mundo físico a lo digital”, explica.

Agrega: “en nuestra experiencia, creemos que redes de corresponsalía bancaria son mucho más eficientes que una sucursal, simplemente porque una sucursal necesita tener bóvedas, guardias de seguridad, etcétera, que la hace costosa en su mantenimiento, y si no hay un volumen transaccional muy elevado es difícil financiarlas”.

La pregunta se le hace con motivo de la construcción masiva de sucursales del Banco del Bienestar en el país, con el objetivo, de acuerdo con el Ejecutivo, de que más personas tengan acceso a productos y servicios financieros, sobre todo en zonas tradicionalmente desatendidas por la banca comercial.

“Si es o no efectiva, el tiempo lo dirá. El banco (del Bienestar) ha estado requiriendo capitalizaciones para hacer estos esfuerzos, y habrá que ver la transaccionalidad que se dirige a estos puntos para ver si realmente pueden ser sostenibles”, señala. Recordó que hay una buena relación con el Banco del Bienestar e incluso sus clientes usan la red de corresponsales de Compartamos.

Yastás, con 5,000 puntos de venta

Patricio Diez comenta que uno de los grandes aprendizajes de la pandemia, es que se puede tener un modelo más digitalizado de productos y servicios financieros. En el caso de Compartamos Banco, dice, ya hay más de 200,000 usuarios de su banca móvil, y más de 1 millón con productos de ahorro.

No obstante, considera que el reto más grande en el momento en que el dinero físico se vuelve digital es tener, en comunidades aisladas, una infraestructura que permita hacer transacciones financieras básicas, de forma remota.

“Y es por eso que nuestra red de corresponsalías Yastás, hoy tiene más de 5,000 puntos en todo México, que busca ser esa red conveniente, accesible, para que el cliente pueda hacer transacciones de ahorro, de pagos (...) y ya que tienes esa capacidad, sumada a nuestras sucursales, te permite moverte a un mundo digital que cada vez que se vuelve mucho más accesible”, enfatiza.

Añade: “creemos que debe ser una red híbrida, en donde los corresponsales, las sucursales y los cajeros, permitan al usuario tener estos puntos transaccionales para convertir el dinero físico en digital, porque esta transición es fundamental para tener cada vez más usuarios de los productos digitales que ya toda la banca y nosotros ofrecemos”.

Inclusión financiera

Comenta que México sigue siendo un país muy grande, en el que los esfuerzos de inclusión financiera aún son necesarios, por lo que todavía ve oportunidades, y más, cuando también prevalece el empleo informal.

“Vemos que un banco como Compartamos busca llevar productos financieros regulados, transparentes, eficientes, a personas que hoy todavía no los tienen”.

eduardo.juarez@eleconomista.mx