Las dos pirámides de inversión que han salido a la luz pública en los últimos años, que derivaron en fraude e incumplimientos, fueron creadas con la intención de captar recursos con la promesa de grandes retornos por la inversión; sin embargo, con el tiempo se demuestra que es sólo una trampa en la que cae mucha gente, sin importar su condición social o económica.

Aunque el fraude de Ficrea se estructuró de manera diferente a los esquemas de inversión de Alta Grupo, que desde inicios del 2015 ha incumplido con más de 2,800 inversionistas, ambos prometieron rendimientos atractivos, muy superiores al promedio que se ofrece en otros mecanismos de inversión, lo que para especialistas es el primer síntoma de que podría tratarse de una actividad fraudulenta.

José María Aramburu, director de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle, explicó que una pirámide de inversión es un esquema de negocio donde las personas que comienzan a depositar sus recursos en él solventan los rendimientos de las que entraron antes que ellas.

Cuando los recursos de las personas que ingresan no son suficientes para solventar los rendimientos atractivos de las que están arriba, la pirámide cae y se descubre el fraude, detalló Aramburu.

La que traicionó la figura popular

Ficrea era una sociedad financiera popular (sofipo) autorizada para captar recursos y ofrecer esquemas de inversión con un seguro de hasta 133,000 pesos; sin embargo, a pesar de que la vocación de su figura legal es atender a la población de escasos recursos en zonas marginales y alejadas de los servicios bancarios tradicionales, sus oficinas centrales se encontraban en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México.

Desde las Lomas de Chapultepec, Ficrea estructuró una agresiva campaña de captación de recursos con la promesa de dar rendimientos anuales de hasta 10%, cuando en la banca en el mejor de los casos se otorga hasta 4 por ciento.

Asimismo, los bonos que la administración de ésta otorgaba a sus promotores de inversión por captar clientes eran onerosos. Las 37 sucursales de Ficrea estaban ubicadas de manera estratégica para lograr una captación exitosa, por ejemplo, en la Central de Abasto, donde a diario se manejan grandes flujos de efectivo.

Este atractivo retorno hizo que gente con un poder adquisitivo mayor al que normalmente atienden las sofipos invirtiera grandes cantidades, prueba de ello es que de los 6,800 afectados, 4,259 personas depositaron recursos por arriba del seguro de depósito que estas entidades ofrecen, limitado en 133,000 pesos.

En este universo de afectados se pueden encontrar comerciantes, organismos públicos, abogados, médicos y funcionarios que, en muchos de los casos, eran personas de la tercera edad que depositaron todos los recursos provenientes de su jubilación.

Al respecto, Jaime González Aguadé, titular de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), informó en su momento que la intervención del organismo a su cargo detuvo la operación piramidal en la que incurría Ficrea.

Pudimos identificar y detener la continuidad del fraude (...). Paramos el fraude antes de que este mecanismo, que es un esquema piramidal, dejara de ser sostenible en sí mismo , explicó en una intervención que tuvo en el Senado de la República en marzo del 2015.

En lugar de que (Ficrea) funcionara como todos los intermediarios financieros, que pagan su operación del margen financiero, ésta lo hacía y así es como funcionan las pirámides de la propia captación que se iba realizando.

Aunque la CNBV afirmó que se detuvo la continuidad del fraude, Ficrea desvió 2,700 millones de pesos, provenientes de la captación, a otras empresas de la controladora de la sofipo, por lo que más de 4,000 personas hasta la fecha no logran recuperar la totalidad de sus recursos.

Alta y sus esquemas suI géneris

En el caso de Alta Grupo, éste no necesitó de una intensa campaña en medios para convencer a más de 2,800 personas para que metieran sus recursos en sus esquemas de inversión, que ofrecían, según sus folletos informativos, hasta 14.5% de rendimiento mensual.

Desde el 2001, las cabezas de Alta Grupo, Salvador Abascal Álvarez y Luis López Panadero, estructuraron esquemas de inversión, por medio de 15 empresas, que durante casi 14 años fueron atractivos; no obstante, desde principios del 2015, la ilusión de los grandes rendimientos se desvaneció.

Muchas de las personas que invirtieron en los esquemas de Alta Grupo conocían, ya sea directa o indirectamente, a Luis López Panadero y a Salvador Abascal, este último reconocido en el ámbito empresarial por ser parte de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

Los afectados que no conocían a estos dos personajes fueron convencidos por despachos externos al consorcio que trabajaban por comisión; asimismo, el grupo se apoyó en los promotores que trabajaban en Ficrea y que al quedarse sin trabajo fueron contratados por Alta para atraer a su cartera de clientes.

Antes de su incumplimiento, Alta Grupo realizó eventos anuales con sus inversionistas, donde invitaban tanto a periodistas como a gente del espectáculo, que presumían los beneficios de invertir en los esquemas más redituables del consorcio: telefonía pública, tiendas Mambo y en la sofipo Alta Servicios Financieros, la única regulada y supervisada por la CNBV.

Desde principios del 2015, Alta Grupo no ha cumplido con el pago de rendimientos de las inversiones que se realizaron en telefonía pública y las tiendas de conveniencia; además, no ha devuelto el capital inicial que invirtieron más de 2,800 personas. En la actualidad, el consorcio enfrenta compromisos con sus acreedores por más de 4,269 millones de pesos.

Sus esquemas de telefonía pública y de las tiendas no contaban con algún seguro de protección, ya que se ofrecían por contratos de prestación de servicios o que avalaban que los recursos destinados a la inversión se irían a fideicomisos creados en bancos como Mifel o CI Banco.

Aunque existen afectados con un estatus económico aceptable, también según los mismos inversionistas hay personas de renombre que han sido afectadas, entre las que se encuentran empresarios, políticos, funcionarios y gente del espectáculo, por lo que, afirman, no se ha generado un escándalo mayor.