El crecimiento de la población de la tercera edad cada vez representa un reto para los países de América Latina y sus sistemas de pensiones, expone en un estudio la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

“Si bien México aún tiene una población mayoritariamente joven, no es ajeno al proceso de envejecimiento global y su población de adultos mayores hoy está creciendo de manera acelerada, pero lo hará aún más rápido a partir del 2030”, expone en su estudio El Tsunami Demográfico que se Avecina (V): el Reporte de Envejecimiento de la Población Mundial 2017 de Naciones Unidas.

En 1980, la proporción de personas con 60 años o más en nuestro país era equivalente a 5.5% y para el 2017 había alcanzado 10.1 por ciento.

Menciona que de acuerdo con las proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para el 2050 representará aproximadamente 24.6% de la población mexicana. Es decir, la población mayor de 65 años pasará de 9.7 millones en el 2019 a 30.9 millones  en el 2050.

POCOS JÓVENES

La Consar destaca que México aún tiene una población predominantemente joven. Actualmente, cerca de 50% de los mexicanos tiene 30 años o menos.

No obstante, advierte, se prevé que, derivado del acelerado proceso de envejecimiento poblacional, hacia el año 2050 la proporción de personas mayores de 60 años estará cerca de superar a la de menores de 30 años.

“La edad media de la población durante los últimos 30 años del siglo pasado pasó de 21.8 años en 1970 a 26.6 en el año 2000, es decir, se incrementó casi cinco años. Se espera que en ese mismo lapso —del 2000 al 2030— la edad promedio aumente más de 10 años, alcanzando 37 años en el 2030; y 43 años en el 2050”, afirma.

PREOCUPAn BAJOS INGRESOS

La Consar, que preside Carlos Ramírez, indica que en el análisis Envejecimiento de la población y desarrollo sostenible 2017 aborda el tema de las pensiones con el envejecimiento de las personas.

Describe que las tasas de pobreza de los adultos mayores varían según los países y las regiones, lo cual refleja diferencias importantes en la cobertura y suficiencia de los sistemas de protección social en la vejez.

Refiere que en varios países del mundo —especialmente en África subsahariana y Asia— los sistemas de pensiones están poco desarrollados y no pueden proporcionar un ingreso adecuado durante la vejez, por lo que las personas mayores tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que las personas más jóvenes.

Con respecto a los países que cuentan con sistemas de pensiones adecuados y con una amplia cobertura —incluyendo varios de América Latina y la mayoría en Europa—, las tasas de pobreza entre los adultos mayores son esencialmente las mismas que en la población menor.

Señala que a nivel global, prácticamente la mitad de las personas en edad de jubilación no recibe una pensión.

Por un lado, en la mayoría de los países desarrollados existen sistemas de pensiones obligatorios, ya sean públicos o privados, que en conjunto logran altos niveles de cobertura.

“Los índices de cobertura pensionaria en Europa y Norteamérica superaron 90% en el 2013-2014. Sin embargo, en países menos desarrollados, la cobertura pensionaria en África, Asia y Latinoamérica equivalía a 22, 47 y 56%, respectivamente”, indica la Consar, de acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo.

Destaca que la cobertura pensionaria suele ser menor para las mujeres, debido a sus menores tasas de participación en el mercado de trabajo y su constante participación en el sector informal o en el trabajo no remunerado.

“En muchos países, la única fuente de ingreso que tienen las mujeres mayores son pensiones por viudez”, refiere el estudio.

La Consar concluye que ante el panorama que se describe, es urgente que países de América Latina, y particularmente México, establezcan medidas para mitigar el impacto adverso que dicho proceso pudiera tener sobre los sistemas de pensiones, ya sea en términos de sostenibilidad financiera, cobertura o suficiencia de las mismas.