En la pasada Convención Bancaria se puso sobre la mesa, de parte de las autoridades financieras, la necesidad de una regulación diferenciada para los distintos tipos de bancos que operan en México. Aunque hay algunos que se enfocan en ciertos nichos, deben cumplir con reglas como si hicieran de todo y como se les aplica a los grandes bancos, incluso globales.

Éste ha sido un reclamo, de años, de los bancos más pequeños que operan en el país. Argumentan que los grandes montos de capital que deben cumplir para solventar los diferentes riesgos, entre otras reglas, les impide crecer.

Para Jorge Sánchez Tello, de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), hay una sobrerregulación en el sector bancario. En entrevista, comenta que mientras en Estados Unidos las reglas de Basilea III se aplican de forma diferenciada a los distintos tipos de bancos, en México se aplicó “a rajatabla” para todos.

Un estudio de la propia Fundef del 2017, año en que se empezó a relajar la regulación para los bancos en Estados Unidos (cambios a la Ley Dodd Frank), señala que las reglas de Basilea III referentes al capital que deben cumplir los bancos clasifica a éstos por tamaño de activos: los bancos de enfoque avanzado que tienen activos totales por 250,000 millones de dólares o con exposición extranjera en su estado de resultados por 10,000 millones de dólares o más; y los de enfoque estándar, con activos totales inferiores a 250,000 millones de dólares.

También están los bancos con un enfoque básico (pequeños), con activos totales por 500 millones de dólares o menos, y los bancos de riesgo mercado con activos de inversiones en valores y derivados por al menos 1,000 millones de dólares.

Según la Reserva Federal, menciona el estudio de la Fundef, lo bancos que en el 2017 aplicaban al enfoque avanzado eran: Bank of America, The Bank of New York Mellon, Barclays, Citigroup, Credit Suisse, Deutsche Bank, Goldman Sachs, J.P. Morgan, Morgan Stanley, Prudential Financial, State Street, UBS y Wells Fargo.

El documento indicó que en Estados Unidos hay bancos pequeños que sólo se les regula con lo básico, pues de 5,796 que había en el 2017, 4,349 tenían activos menores a 500 millones de dólares.

El especialista de la Fundef destacó que si se hace la comparación, en México ni el banco más grande entraría en la categoría de enfoque avanzado que hay en Estados Unidos.

“Entonces, todos estos bancos (mexicanos) en Estados Unidos, la gran mayoría tendría que recibir una regulación mediana, salvo algunos más chiquitos que entrarían en un enfoque de menos regulación en Estados Unidos”, argumentó.

Añadió: “Para nosotros, los bancos en México están sobrerregulados. A todos se les aplicó a rajatabla Basilea III. Entonces, a estos bancos, si nuestro sistema bancario estuviera en Estados Unidos, se les hubiera aplicado una regulación menor y ahora más”.

El documento de la Fundef indica que hoy a todos los bancos en México se les aplica el enfoque avanzado de Basilea III que considera riesgos de crédito, de mercado y operacional, además de que se establece la razón de liquidez que marca la norma internacional.

De acuerdo con un ejercicio realizado por la Fundef, ninguno de los bancos que operan en México aplicaría, por su tamaño de activos, para un enfoque avanzado; 33 aplicarían para un enfoque estándar y 13 para un enfoque básico. Esto, con los datos de hace dos años.

BBVA Bancomer, el banco más grande del sistema, tenía en el 2017, activos por 104,000 millones de dólares, cuando los de enfoque avanzado son los que tienen activos por 250,000 millones.

“En Estados Unidos hoy tienen un régimen que cumple con Basilea III, pero sólo a un número reducido de bancos. El régimen es flexible para bancos de menor tamaño. En México tenemos una regla que aplica a todos sin importar el tamaño del banco y que hace más enérgica la regulación y se otorga más crédito”, concluye el estudio.

Regulación diferenciada, sería positiva

Jorge Sánchez Tello considera que, en este contexto, es positivo que se analice el tema de una regulación diferenciada, pues de darse se beneficiaría a todo el sistema y habría más crédito en el país, que hoy es menos de 40% como proporción del PIB.

“Está comprobado que cuando un sistema bancario está sobrerregulado, presta menos, pues tienen mayores costos operativos”, dijo.

Sin embargo, aclaró que ello no quiere decir que los bancos vayan a hacer lo que quieran.

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