La Junta de Gobierno de Banco de México dejó sin cambio el objetivo de la tasa de fondeo interbancario, en 8.25%, y apoyó esta decisión en la tendencia a la baja que ha mostrado la  inflación en los primeros tres meses del año y al disiparse temporalmente la presión sobre el tipo de cambio.

Resaltaron los indicios de una actividad económica menos dinámica, donde la confianza de los inversionistas sigue deteriorándose y el consumidor, pese a mostrar confianza, ha limitado su gasto.

En el comunicado, sostuvieron entre los mayores riesgos para la incertidumbre sobre México un recorte de calificación para Pemex y el deterioro del manejo de la deuda pública.

Estrategas del sector privado ya habían descontado que la tasa se mantendría en el mismo nivel, 8.25%, que otorga al banco central cierta ventaja para operar en caso de confirmarse un deterioro mayor en la actividad económica. Un margen de maniobra que otorga el hecho de tener la tercera tasa más alta en el mundo emergente, consignó desde Londres, la consultoría Pantheon Macroeconomics.

En el Segundo Anuncio Monetario del año, los miembros de la Junta reiteraron que “si la economía requiere un ajuste ya sea del tipo de cambio real, o en las tasas de interés de mediano y largos plazos, el Banco de México contribuirá a que dichos ajustes ocurran de manera ordenada, buscando evitar efectos de segundo orden sobre la formación de precios”.

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