La política contracíclica no tendría por qué contraponerse a la responsabilidad fiscal en tiempos de emergencia. Los pronósticos de crecimiento con una caída de -8% del PIB para el 2020 y un avance de 4.6% en el 2021 son demasiado optimistas, principalmente en un entorno de ausencia de condiciones suficientes para impulsar la recuperación de la inversión privada y en un contexto de consumo mermado por el impacto de la recesión sobre el empleo. Ello implica que los supuestos de ingresos tributarios del Presupuesto no podrán cumplirse. En julio, la SHCP revisó el déficit primario para el cierre de 2020 a -0.6% del PIB. Sin embargo, el paquete plantea un superávit de 0.2 por ciento. Es cuestionable como se dará un ajuste 0.8% del PIB.

Por otro lado, el pronóstico de una plataforma de producción de crudo de 1,857 millones de barriles diarios se ve difícil de lograr en el contexto complejo de Petróleos Mexicanos (Pemex). Una plataforma menor tendría un impacto adicional sobre los requerimientos financieros del sector público. La preservación de la estabilidad macroeconómica podría verse comprometida ante un desbalance de las finanzas públicas.

En síntesis, la continuidad del plan de gobierno de, principalmente, sustentar el desarrollo del país con base en sus tres proyectos de infraestructura emblemáticos (no rentables) y plantear a Pemex como pivote del desarrollo, sin modificaciones de fondo ante circunstancias tan desafiantes, podría agravar el impacto de la recesión y profundizar el costo económico y social de la crisis.

El IMEF mantiene su estimado de una contracción de 10% del PIB en 2020. La expectativa de contracción para la economía mexicana de los miembros del Comité de Estudios Económicos se mantiene este mes en -10%. En términos de inflación, la mediana entre los miembros del Comité de Estudios Económicos resultó en 3.8% a final de este año mientras que, para 2021, se estima una tasa de 3.6 por ciento.

Por lo que respecta a la tasa de política monetaria, se espera una tasa de referencia a finales del año en 4.25% para 2020, manteniéndose en estos niveles hasta finales del año que entra. En cuanto al tipo de cambio se proyecta un nivel de 22.7 pesos por dólar para finales de este año, mientras que el año que entra terminaría en niveles de 22.8 pesos por dólar.

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