La erradicación de la tortura para obtener confesiones será el eje rector para el éxito o fracaso del Nuevo Sistema de Justicia Penal, a decir de investigadores y organizaciones defensoras de derechos humanos.

El académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Miguel Sarre declaró que la tortura es la negación más brutal del Estado de Derecho; por tanto, es la negación del nuevo sistema .

Con la entrada en vigor el 18 de junio de este sistema oral, organizaciones defensoras destacan que el tema del combate a la tortura se relaciona íntimamente con la reforma al sistema de justicia penal.

En una publicación, la CMDPDH argumenta que en México, la persistencia del fenómeno se ha debido al desgaste y vicios enraizados que existen tanto en la investigación del delito como en la procuración e impartición de justicia.

La experiencia de las organizaciones defensoras de derechos humanos, sobre todo aquellas que lidiamos con casos de tortura, es clara: el sistema de justicia de corte cuasi inquisitorio que prevalecía en México ya no da para más en términos de eficacia del propio sistema y de respeto a los derechos humanos , se lee en el libro Reforma al sistema de justicia penal mexicano. Prevención y sanción de la tortura . En un reciente discurso, la embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, destacó la similitud entre elementos del nuevo sistema con la existencia de juicios orales desde hace tiempo en su país de origen. Es por ello que advirtió sobre las dificultades que enfrentará la transición.

Habrá errores. Habrá contratiempos. Algunos sentirán el deseo de rendirse y retroceder , sin embargo, sugirió no claudicar, pues de perseverar a lo largo de los años que este proceso tomará, la recompensa será un mejor Estado de Derecho. Desde la experiencia estadounidense advirtió que inocentes han sido encarcelados. Y sí, en ocasiones culpables han quedado en libertad, pero la transparencia y la rendición de cuentas del pueblo es la única vía a la justicia.

Consultado aparte, Sarre, experto en justicia penal, advierte que apegarse y garantizar el debido proceso en cada uno de los casos va a generan impunidad en más de uno; sin embargo, es un costo del Estado de Derecho, porque lo contrario sería aceptar que para hacer justicia se deben cometer nuevas injusticias en el camino, como lo es la tortura .

ana.langner@eleconomista.mx