México enfrenta escenarios complejos en combate a la corrupción y Arturo González de Aragón auditor de la Federación por ocho años no titubea al señalar que somos una República de la impunidad , donde no se castiga a nadie . ¿La causa de ello? La falta de voluntad política de gobernantes y funcionarios para lograr justicia, refiere. / Ser auditor genera enemistades, pero hay que desempeñar el cargo sin miedo, porque si no este país no cambia, asegura a El Economista desde su oficina al sur de la Ciudad de México. Es contador de profesión (Universidad Nacional Autónoma de México), pero se define como un político, uno que cita a Aristóteles.

Apoya el Sistema Nacional Anticorrupción y, tras un paso infructuoso para ser parte de su Comité de Participación Ciudadana, decepcionado del proceso, achaca que no se escogiera a ningún contador público, y sólo se incorporaron a dicho Comité los mismos de siempre .

En la charla no duda en hablar del caso Javier Duarte, exgobernador de Veracruz. Coincide en que para alcanzar el nivel de fraude que le adjudica la Procuraduría General de la República, debió tener toda una red de complicidades, y se pregunta entonces: ¿Quién lo fiscalizó?

Estamos hartos de que todo mundo quiera tratar de encontrar una ventaja en lo que hace. Estamos hartos del agandalle en este país , resume.

•¿Usted cree que a este andamiaje del Sistema Anticorrupción... no se le ve mucho futuro?

Yo estoy totalmente a favor del Sistema Nacional Anticorrupción, del Sistema Nacional de Transparencia y del Sistema Nacional de Fiscalización. Son sistemas que requiere el país para poder aspirar a combatir la enorme corrupción que nos ahoga (...) Somos la República de la impunidad, porque en este país no se castiga a nadie, ¡a nadie! Hay una obra muy interesante de María Amparo Casar que es México: Anatomía de la Corrupción, donde dice que en este país la impunidad es de 97 por ciento.

Cuando yo terminé mi gestión (como auditor superior de la Federación) dejé presentadas 40 denuncias penales. ¿Sabe cuántas se resolvieron? Una, en el caso de Provida (...)que yo dejé presentada una denuncia por 33 millones de pesos aproximadamente, y se resolvió por 3 millones de pesos... pero además fue absuelto al final de cuentas el sujeto que fue acusado. Entonces, es el colmo de la impunidad.

Yo creo que el gran problema que se vive tiene mucho que ver con la política tan cochina en este país, que es fundamentalmente de malos partidos políticos y de políticos corruptos. Ahí está el caso de los moches, es el colmo, es una enorme desvergüenza. Todo lo que a mí me tocó tratar con partidos políticos y con legisladores, no me tocó ver que se vendiera de tal manera el presupuesto público, que se obtenían recursos en el presupuesto público a cambio de moches (...) y ahora con total descaro te consiguen recursos para municipios, para gobiernos estatales a cambio de comisiones que consiguen y se otorgan a los legisladores, a los senadores, éste es el colmo (...) Es un delito.

•¿Qué necesita México para cambiar...?

Meter a la cárcel a los delincuentes (...) Yo quiero ver a los gobernadores corruptos en la cárcel, con penas ejemplares (...) Creo que todos los mexicanos, los buenos mexicanos, que son muchos, los queremos ver en la cárcel (...) purgando las condenas de buenos jueces.

•Usted, con su experiencia como auditor superior, ¿cómo ve el rol que tendrá (esta dependencia) con el Sistema Nacional Anticorrupción?

No creo que ahora se quiera hacer uso de estos grandes sistemas que se están creando para beneficio de unos cuantos, en eso no creo (...) Vi que hay conflicto de interés (en el Comité de Participación Ciudadana), y no queremos que se haga un mal uso de estos nuevos mecanismos que han sido creados con una gran interés de muchos mexicanos. Entonces debemos de cuidar mucho que no se vaya a hacer un mal uso o que se vaya a desviar la verdadera intención de estos nuevos mecanismos creados por los mexicanos.

• ¿Digamos que el perfil de quien quede en estos lugares, como el fiscal anticorrupción, es vital para su desarrollo?

Todas la partes son fundamentales (...) Hubo un comité de selección (para integrar el Comité de Participación Ciudadana), electo por el Senado, al cual yo me inscribí y tuve una de las mejores participaciones (...) y les dije muchas verdades a los senadores. No les gustó, obviamente no me eligieron (...) porque dije muchas verdades. Pero sí eligieron a gente que les era a fin.

Dentro del Comité de Participación Ciudadana debía de existir un contador público certificado que tuviera el conocimiento suficiente para poder evaluar el trabajo de la Auditoría Superior de la Federación y de la Secretaría de la Función Pública y no miembros ciudadanos, muy respetables eso sí, pero que van a trabajar medio tiempo, porque (éstos) tienen (otras) actividades sustantivas.

Qué les parece que dentro del proceso de selección del Comité de Participación Ciudadana, este grupo que eligió a los cinco que forman el Comité extienden una carta de recomendación a un ‘equis’ número de participantes, después de emitir esta carta de recomendación, ellos mismos los evalúan, los examinan y luego los votan. ¡Qué maravilla de proceso! Yo te recomiendo, yo te examino, yo te voto (...) Por eso yo digo, aquí hay conflicto de intereses.

Qué es lo que estamos viendo, que todo a nivel de estos grandes organismos autónomos, todo eso termina siendo una cuestión de cuates y cuotas.

• ¿Y a dónde vamos a parar con esto?

A no resolver nada, a seguir en lo mismo, porque no tenemos esa posición de desprendimiento, una actitud mínima de desprendimiento, de pensar que el país vale la pena, que el país lo merece.

• En el caso de (Javier) Duarte, algunos expertos dicen que fallaron todos los órganos de control, que debió existir una red de complicidades... ¿cuál es su opinión?

Estoy totalmente de acuerdo, que hubo una enorme red de complicidades, y esta red se dio obviamente desde que surgió la candidatura (...) esa red de complicidades que se teje con todos lo actos de corrupción, porque son una cadena de tapaderas, una cadena de complicidades.

Yo he estado pensando y muy pocos lo han mencionado: dónde están y por qué no han salido a la luz todos los despachos de contadores públicos corruptos, cómplices de todos los funcionarios públicos y gobernadores corruptos que les firman dictámenes absolviéndolos, aprobando sus cuentas públicas (...) Y también me pregunto: quiénes fueron los auditores superiores estatales.