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Pocos han logrado remover los escombros
En calles de Oaxaca aún se pueden palpar los estragos de los sismos de septiembre.

EL 7 DE SEPTIEMBRE DE 2017, DEJO SEVERAMENTE DANADO EL PALACIO MUNICIPAL DE ASUNCION IXTALTEPEC, OAXACA; LOS SISMOS POSTERIORES, DEL 19S Y 23 DEL MISMO MES, LO AFECTARON AUN MAS POR LO QUE LOS TRABAJADORES DEL MUNICIPIO TIENEN QUE DESPACHAR DESDE UN CAMPER. FOTO: ZULLEYKA HOYO
El reloj quedó detenido a las 2:32 de un incierto día de septiembre. Los adornos por las fiestas patrias aún penden de las paredes del ayuntamiento. Sobre las escaleras que llevaban al segundo piso, los escombros impiden cualquier paso. Es Ixtaltepec, Oaxaca, uno de los tres municipios que resultaron mayormente afectados por los sismos de septiembre del 2017.
Fueron 1,606 viviendas con afectaciones, cuenta el alcalde Óscar Toral; 900 tuvieron que ser demolidas, y el resto tuvieron daños parciales de distintas magnitudes. “Somos de los pocos municipios que ya pudieron mover todos los escombros”, presume el funcionario, pues según contó, su origen constructor le permitió hacer alianzas con otros empresarios del ramo para mover los restos de lo que alguna vez fueron las viviendas de estos habitantes del istmo de Tehuantepec.
Elsa Toledo Ríos perdió su casa. Vive con su hija, yerno y nieto. Los 120,000 pesos que recibió no serán suficientes para recuperar una vivienda que alguna vez tuvo seis cuartos. Ahora, en una región donde la temperatura entre mayo y julio puede alcanzar los 40 grados, vive en una casa de lámina construida por menonitas que llegaron a la zona para donar viviendas. “No sabemos cómo le vamos a hacer pero vamos a salir adelante, ya no podemos construir lo que hicimos en toda la vida, nos llevó 30 años construirla”, narró.
En Juchitán parece que los sismos se ensañaron. Tuvieron daños 14,960 viviendas. De éstas, la mitad fue total. En sus calles conviven los escombros y material para construcción como grava y arena. Parece que no hay calle donde no se abran espacios vacíos indicando el lugar donde alguna vez hubo una construcción.
Fueron dos los sismos que dañaron la zona: el 7 y 23 de septiembre. El tiempo entre cada uno de ellos generó una problemática social que, los damnificados acusan, ninguna autoridad ha querido atender.
Con el primer sismo la magnitud de los daños totales y parciales en las construcciones fueron evidentes. Obligaron a las autoridades a levantar un censo para dar apoyos en dos tarjetas de Bansefi con la promesa de 120,000 pesos para las viviendas con daño total y 30,000 para las que tuvieron afectaciones parciales.
Sin embargo, el recuento concluyó antes del sismo del 23 de septiembre, cuando un nuevo movimiento telúrico provocó un cambio de las circunstancias de las construcciones, volviendo las afectaciones parciales a viviendas inhabitables. De esto no dieron cuenta las autoridades y entonces esos 30,000 están siendo insuficientes. A pesar de las quejas de los damnificados, su estatus oficial no cambió.
Los golpes del sismo en Juchitán son evidentes en todas partes, aunque de las colonias, son las secciones VII, VIII y IX donde en algunas manzanas son contadas las casas que se mantuvieron en pie.
La zona comercial del centro tuvo graves afectaciones. Comercios enteros tuvieron que ser demolidos, otros inmuebles esperan que la maquinaria remueva las paredes cuarteadas para dejar esos espacios vacíos que sobresalen a cada paso; es como una ciudad chimuela.
Lo que era el mercado municipal, colindante con el ayuntamiento, está cerrado por los daños. “Va a ser remodelado luego de los estudios que determinaron que no es necesario demolerlo”, señala la alcaldesa Gloria Sánchez, de origen zapoteca y primera mujer en gobernar el municipio.
En Unión Hidalgo, municipio con más de 20,000 habitantes, tan sólo en el sismo del 7 de septiembre, 300 casas colapsaron totalmente. A diferencia de otras regiones, aquí el sismo del 19 de septiembre continuó con la devastación.
Los tres movimientos telúricos que golpearon la localidad dejaron 1,200 casas con pérdida total, 2,811 familias se vieron afectadas y de éstas, 1,600 no pudieron acceder a los programas de ayuda porque el censo ya había concluido.
El presidente municipal, Wilson Sánchez, contó que los 120,000 pesos que dieron para la reconstrucción apenas alcanza para construir una vivienda de 42 metros cuadrados, dimensiones inferiores a las construcciones que colapsaron.
Aunque aquí los daños se reflejan en la mayoría de las calles, son los barrios Palmeros y Pescador donde no hay manzana sin viviendas derrumbadas. “Parece como si de cada lado hubiera llegado el sismo y se hubieran encontrado ahí, fue tremendo. Luego en línea recta se fue hacia Juchitán y ya vimos cómo quedaron”, narró el alcalde.