En la frontera entre México y Estados Unidos, la emergencia es humanitaria y no de seguridad nacional, concluye la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus iniciales en inglés).

En el marco de la campaña presidencial de Estados Unidos y las elecciones federales, los discursos han traído al primer plano las políticas de migración y una retórica respecto de una crisis de seguridad nacional en la frontera.

Al respecto, WOLA explica -con base en una investigación y una visita de campo realizada en El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, México, en abril del 2016- que en la frontera se requieren ajustes prácticos y basados en evidencia a las políticas de seguridad fronteriza; mejores respuestas al creciente número de migrantes y potenciales refugiados procedentes de Centroamérica, y colaboración y comunicación más sólidas en ambos lados de la frontera.

El informe refiere que, incluso, con los 408,870 migrantes detenidos en la frontera norte de México en el 2016, la migración indocumentada ha disminuido significativamente en la última década, con lo que se alcanzan niveles mínimos no vistos desde 1970.

Las detenciones de migrantes, en función del número de agentes de la Patrulla Fronteriza, constituyen menos de una décima parte de lo que fueron en la década de 1990. Con base en la información disponible, el año fiscal 2015 fue el segundo año más bajo de detenciones de migrantes, con 19 aprehensiones por agente.

Aunque el número de migrantes a la frontera estadounidense ha bajado en los últimos 10 años, hemos notado un cambio importante de quienes están cruzando la frontera , afirma Maureen Meyer, coordinadora principal del programa de México y Derechos de Migrantes de WOLA.

El documento precisa que en este año más de 53% de las detenciones fronterizas fueron de ciudadanos no mexicanos, en particular de personas centroamericanas, muchas de ellas familias, mujeres y menores no acompañados que huyen de la violencia en sus países de origen y podrían calificar como refugiados en necesidad de protección.

Un análisis elaborado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que utiliza pruebas de detección de temor aplicadas por funcionarios de asilo de EU, revelaron que en el 2015 82% de las mujeres de El Salvador, Guatemala, Honduras y también de México -evaluadas a su llegada a la frontera con la Unión Americana- presentaban una posibilidad significativa de establecer elegibilidad para recibir asilo-protección, de acuerdo a la Convención contra la Tortura .

Con base en ello, WOLA declara que este fenómeno no constituye una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Tampoco es ilegal abandonar su propio país cuando su vida está en riesgo. La mayoría de las familias y niños centroamericanos no trata de evadir a las autoridades de los EU cuando atraviesan la frontera: buscan a las autoridades y solicitan protección internacional por temor a retornar a sus países .

La Oficina en Washington alega que la incidencia de delitos violentos en las comunidades estadounidenses fronterizas, permanece entre las más bajas del país.

La tasa de delincuencia en El Paso, correspondiente al 2015, se encontraba por debajo del promedio nacional en el país vecino.

A su vez reporta que, pese a que en Ciudad Juárez, Chihuahua, los homicidios se han incrementado durante el año en curso, la situación de seguridad ha mejorado dramáticamente desde el 2010, época en que esta ciudad se caracterizaba por los asesinatos.

ana.langner@eleconomista.mx