Pemex está de pie se escuchó decir a una joven momentos antes de que en las oficinas administrativas de Petróleos Mexicanos se guardara un minuto de silencio durante el primer día de labores, luego de la explosión que sacudió al edificio B2 el 31 de enero y que se llevara la vida de 37 petroleros. A la par, los trabajadores vivieron a lo largo del día una atmósfera de miedo y psicosis. 

Emilio Lozoya, director de la paraestatal, saludaba a los deudos en el patio central del complejo durante el minuto de silencio que se organizó de las 9:39 de la mañana. Tras el acto, se invitó a rendir homenaje a las víctimas y al cuerpo de rescate el próximo viernes.

Las labores se reanudaron en Pemex con normalidad, salvo en los edificios B1 y B2, informó Lozoya en entrevista, minutos antes de que ingresara a las instalaciones. Los empleados están entrando aquí con ánimo, Pemex es ahora más fuerte que nunca .

Sin embargo, para la empleada transitoria, Tania Villalobos, el ambiente está enrarecido, la tristeza se siente en el aire y, pese a las indicaciones de que existen plenas condiciones de seguridad, estar cerca del lugar que estalló no genera confianza. El Director de Pemex aseguró que las evaluaciones continúan y afirmó que existen las condiciones de seguridad para que 8,300 de los 10,700 trabajadores de la petrolera regresen a laborar. No estaríamos trabajando si éstas (las condiciones de seguridad) no estuvieran dadas .

Un volante ilustrado con el emblema de la paraestatal y un moño negro se repartió entre los trabajadores para informar sobre las acciones realizadas por parte de la institución con el fin de garantizar la seguridad, destacando los recorridos e inspecciones par parte de especialistas de la UNAM, del Instituto Mexicano del Petróleo y de ICA Fluor. 

De traje sastre, vestimenta formal o en uniformes de overol color caqui, así como vestidos de pantalón café con camisa blanca portando el escudo de Pemex, algunos de los trabajadores se reunieron en los restaurantes y cafés establecidos en la calle Bahía de San Hipólito, a un costado de las instalaciones de Pemex. Las conversaciones giraban en torno de anécdotas del día de la explosión y de los recuerdos de los compañeros que no sobrevivieron.

Eran casi las 12:30 del día cuando el personal comenzó a dejar las instalaciones. Un rumor sobre olor a gas llevó a la Dirección Corporativa de Administración a evacuar los edificios con base en el protocolo de seguridad. La señora María de la Luz Pacheco se desvaneció frente a la puerta 22 y fue auxiliada por elementos de la paraestatal. 

Otra trabajadora, Gloria García, intentaba comunicarse con su hijo, Isaac, al tiempo que repetía: Mi otro hijo, Daniel, murió. Y el chiquito ahora sigue adentro .

Los altavoces sonaron unos 20 minutos después. Repetían que todo se trataba de una falsa alarma y se le pedía al personal regresar a sus labores. Un elemento de Comunicación Social salió grabadora en mano para transmitir lo que Lozoya dijo al respecto a unos medios de comunicación que lo acompañaban, en privado, a un recorrido: Una bolsa de comida podrida y la gente se asustó. No pasó absolutamente nada, las instalaciones han sido revisadas en su totalidad y no hay riesgos de trabajo .