El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, preside a partir del lunes la XXIV Cumbre Iberoamericana, que podría proporcionarle un respiro de la crisis por los 43 estudiantes desaparecidos que ha deteriorado su imagen internacional.

El emblemático puerto de Veracruz (400 km al este de Ciudad de México) será sede de esta reunión de dos días en un contexto de indignación y protestas en México por la presumible masacre de estos jóvenes a manos de policías y narcotraficantes.

Presionado por resolver este brutal crimen y enfrentar la corrupción, el presidente de la segunda economía de América Latina tendrá la oportunidad de discutir sobre asuntos alejados de la criminalidad con mandatarios de la región, España y Portugal.

"Esta cumbre va a ser principalmente para mostrar que México sigue funcionando, que sigue trabajando, que el gobierno de Peña Nieto está fuerte y tiene un rumbo", dijo a la AFP Ana Luisa Trujillo Juárez, experta en relaciones internacionales de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los líderes de la región probablemente apoyarán los esfuerzos de Peña Nieto por restaurar la seguridad en México porque "es un país clave y al final de cuentas se desea más estabilidad en nuestro país que beneficie a la región", señala.

mrc