En los últimos años en México, que ha batallado para hacer frente a un crecimiento de la delincuencia y la violencia, el fenómeno ha impactado a jóvenes  menores de 29 años, de acuerdo con cifras oficiales.

En días recientes la Fiscalía General de Jalisco informó que los estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales, Javier Salomón Aceves Gastélum, de 25 años; Jesús Daniel Díaz García de 20, y Marco Francisco García Ávalos, de 20 años, habían sido asesinados por un grupo del crimen organizado.

Los jóvenes estudiantes de cine fueron secuestrados y torturados antes de su muerte, y se intentó desaparecer sus cuerpos disolviéndolos en ácido, según declaraciones de Lizette Torres, jefa de Investigación de la Fiscalía.

Este caso, expuso Juan Marín Pérez,  secretario ejecutivo de la Red Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, es una muestra de que no sólo hay un incremento en términos de números de agresiones contra jóvenes, sino que es particularmente preocupante la crueldad de los episodios.

Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que tres de cada 10 homicidios en el país se llevan a cabo en contra de personas menores de 29 años. En el 2015 fueron asesinadas 20,763 personas, de las cuales 7,737 tenían entre cero y 29 años, es decir 37.2% del total de casos.

Mientras tanto, en el 2016, según el Inegi se registraron 24,560 homicidios, de los cuales 37.6%, es decir, 9,252 fueron personas menores de 29 años.

Por otro lado, de acuerdo con el informe “La infancia cuenta en México 2017: Desafíos en el acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes” de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), el cual tomó como base los datos oficiales, cada día en México son asesinados tres niñas, niños o adolescentes y diariamente desaparecen cuatro de ellos.

En el reporte, presentado a finales del año pasado, se abunda que en la última década el país ha vivido una ola de violencia e inseguridad y entre los principales afectados se encuentran los menores de edad, quienes son impactados de forma directa por las situaciones de criminalidad, violencia e impunidad.

Juan Marín Pérez, director ejecutivo de la Redim, expuso que desde el inicio de la estrategia de la lucha frontal en contra del narcotráfico y el crimen organizado, se modificó el tipo de violencia en contra de los menores y jóvenes.

“Podemos identificar que desde el 2007 teníamos casos de niños, niñas o personas jóvenes que eran víctimas colaterales en cruces de disparos pero, a partir del 2010-2011, fue muy evidente cómo comenzaron a ser blanco de los ataques directos”.

En paralelo, abordado por medios en el marco de la Reunión Interamericana Sobre Castigo Corporal Contra Niñas, Niños y Adolescentes, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, opinó que “es lamentable, condenable (...) que haya violencia contra cualquier persona, que haya pérdidas de vidas, desapariciones; pero cuando va dirigido a jóvenes se acentúa el flagelo”.

El ombudsman nacional recordó que este 26 de abril se cumple un mes más del caso de 43 normalistas, quienes desaparecieron en septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero. Tanto ellos como los estudiantes de cine son jóvenes, agregó el presidente de la CNDH, cuya circunstancia —dijo— era la de estudiar y prepararse para producirle a México.

Maureen Meyer, directora del programa sobre México en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés), opinó que en el país existe un patrón creciente de víctimas de homicidio y desapariciones de jóvenes en su edad más productiva.

Para revertir esta tendencia, Maureen Meyer explicó que la violencia que gira en torno a la población joven surge de múltiples factores. Uno de ellos es el reclutamiento, a veces forzado, de los grupos del crimen. Asimismo, en ocasiones son confundidos con rivales o quedan en fuegos cruzados.

Meyer sugirió medidas de prevención que ofrezcan mejores condiciones de vida para los jóvenes, para que tengan una perspectiva a futuro que evite reclutamiento.

Por otro lado, dijo, el gobierno de México debe poner el ejemplo e investigar y sancionar a los responsables de los asesinatos; “el gran reto es la impunidad”, señaló.

VULNERABILIDAD Y VIOLENCIA

En el informe especial “Adolescentes: Vulnerabilidad y Violencia” de la CNDH y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, se da cuenta de las situaciones de vulnerabilidad que los adolescentes han enfrentado y que precedieron, y en buena parte contribuyeron, a su involucramiento en actividades delictivas.

Para el estudio, el equipo de investigadores empleó un conjunto de métodos y técnicas de investigación. Entre ellos, levantaron encuestas y recogieron los testimonios directos de 730 adolescentes que se encontraban privados de su libertad en centros de internamiento de 17 entidades representativas de todas las regiones del país, en el periodo 2014-2016. Esta población representaba casi la quinta parte del total de adolescentes en situación de cárcel.

De la población entrevistada, 68% refirió que antes de ser aprehendido consumía alcohol y diversas drogas; 62% dijo que sus padres estaban separados, y 60% informó que uno o varios familiares habían estado en prisión.