El Coneval dará a conocer en el 2015 los resultados de la pobreza a nivel nacional y por entidad federativa del 2012 al 2014, primeros años de la gestión peñista, medición en la que se reflejará si hay impacto de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ya como órgano autónomo, prepara los trabajos de la medición de la pobreza en los dos primeros años de administración del presidente Enrique Peña Nieto y a mediados del 2015 dará a conocer los resultados a nivel nacional y por entidad federativa, y es posible que presente un apartado específico de la Cruzada contra el Hambre, estrategia insignia del sexenio.

Los resultados se darán a conocer en un contexto de la caída de los precios del petróleo y el análisis en materia del salario mínimo, con impacto en las estadísticas de la pobreza.

El Coneval recordó que en el 2012, último año del sexenio de Felipe Calderón, hubo 53.3 millones de mexicanos en situación de pobreza (45.5% de la población); 27.4 millones de habitantes tenían carencia por acceso a la alimentación, (23.3% de la población); y sólo 23.2 millones de pobladores (19.8%) no reportaron pobreza ni ser vulnerables.

La Cruzada identificó como su población objetivo a quienes se encontraban en pobreza extrema (ingresos inferiores al valor de una canasta alimentaria y que además tienen tres o más carencias sociales) y que presentaban carencia por acceso a la alimentación , detalló el Coneval.

Los funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social esperan que la estrategia antihambre se refleje en la baja de las estadísticas de la población con carencia por acceso a la alimentación.

Y consideran que esto podría impactar en los indicadores de la población en situación de pobreza, en pobreza moderada y en pobreza extrema, así como en población vulnerable por carencias sociales. No obstante, la población vulnerable por ingresos podría subir, pues por cuatro años consecutivos creció la población que no puede comprar la canasta básica con el ingreso de su trabajo.

tania.rosas@eleconomista.mx