El instituto Nacional Electoral (INE) informó que desde el 8 de septiembre del 2016, fecha en que arrancó la credencialización de mexicanos en el extranjero, se han realizado 436,000 trámites; de este número cerca de 346,500 plásticos ya fueron entregados y sólo 30% ha sido activado por los connacionales para votar el próximo año.

Con el objetivo de incentivar la participación, el consejero electoral Enrique Andrade, quien preside la Comisión Temporal de Voto en el Extranjero, expuso que desde este 1 de septiembre y hasta el 31 de marzo del 2018, en el momento que los connacionales hagan su solicitud de credencialización se les preguntará si quieren o no votar el 1 de julio entrante; de decidir participar, se les agregará en automático a la lista nominal.

Llegado el momento de votar, a los connacionales les llegarán al domicilio registrado hasta tres boletas en un sobre (una para presidente, una para senadores y otra más para gobernador, si el estado contempla este tipo de voto), y, a diferencia de otros ejercicios similares, no habrá voto desde consulados.

El gasto para la estrategia de voto en el exterior será de más de 350 millones de pesos; en este 2017 se tiene presupuestado gastar 78 millones de pesos y para el 2018 se destinaran alrededor de 278 millones más, cifras que detalló René Miranda, director ejecutivo del Registro Federal de Electores.

Este monto sólo es para la promoción y operación de la estrategia del voto en el extranjero, el programa de credencialización corre aparte.

René Miranda indicó que parte importante de este presupuesto tiene que ver con los costos del servicio postal: el envío de las boletas a los ciudadanos y el consecuente regreso de éstas a México representan 62% del presupuesto que está destinado al programa, detalló.

Las cifras reportadas por personal del Registro Federal de Electores indican que enviar cada voto cuesta 12 dólares (aproximadamente 216 pesos) y devolverlo a México, otros 12 dólares, ambas cifras se cargan al programa de Voto en el Extranjero.

Pero también se debe considerar que en el caso de la credencialización (rubro que pertenece a otro presupuesto) se gastan 216 pesos más, y el plástico cuesta casi 12 pesos. En total, alrededor de 650 pesos, más el gasto de la impresión de boletas, es lo que cuesta un voto desde el extranjero.

Se estima que los mexicanos que viven en Estados Unidos son 12 millones.

El consejero Enrique Andrade añadió que las políticas migratorias de Donald Trump, presidente de EU, contrario a desincentivar la credencialización, han tenido un efecto opuesto. No obstante, eso no necesariamente implica que la votación aumentará.

Por su parte, el director del Registro Federal de Electores, René Miranda, sostuvo: Si bien es un instrumento para votar, yo creo que también podemos esperar un comportamiento similar que en territorio nacional; hay gente que tramita la credencial sólo para identificarse y por supuesto también para votar .

No obstante, estimó que llegado el plazo en marzo, la credencialización podría alcanzar 650,000 registros y más de 50% podría votar.