El terremoto del 19 de septiembre dejó entre su devastación inmuebles con anuncios espectaculares colapsados o con riesgo de caer. Son la consecuencia de una escasa coordinación entre las autoridades encargadas de otorgar los permisos de colocación y verificar que la estructura y el anuncio cumplan con la normativa aplicable.

Los gobiernos delegacionales y el Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México (Invea) son las autoridades directamente involucradas con la correcta operación de ese tipo de anuncios. Pero ocurre que una mínima comunicación entre ellas permite a los particulares burlar la ley.

Habitantes de distintas zonas de la ciudad afectadas por el sismo de hace una semana denuncian en redes sociales los riesgos que podrían provocar los espectaculares dañados. Y la autoridad aún no ha informado una cifra oficial de cuántos de esos anuncios resultaron afectados por el terremoto de 7.1 grados que sacudió la Ciudad de México.

La Seduvi, el Invea y las demarcaciones territoriales intentan sujetar a los anunciantes y a los promotores de esos espacios a la Ley de Publicidad Exterior de la Ciudad de México.

La historia de esta descoordinación es larga. En diciembre del 2004 el Gobierno de la Ciudad de México publicó los Lineamientos Generales para el Reordenamiento de Anuncios y Recuperación de la Imagen Urbana del Distrito Federal (hoy Ciudad de México); un año después apareció el Programa de Reordenamiento de Anuncios y Recuperación de la Imagen Urbana del Distrito Federal, y en el año 2010 se definió la Ley de Publicidad Exterior del Distrito Federal ahora vigente que trata de meter en cintura a los anuncios que se montan sobre los 14 corredores más importantes de la ciudad.

Circuito Interior, Insurgentes, Periférico, Tlalpan, Viaducto y Zaragoza son los corredores donde la autoridad ha reforzado sus intentos de regular los espectaculares, pero que se le complica por la escasa coordinación y, en ocasiones, por la omisión de los funcionarios de verificar el cumplimiento de las normas.

“Existe una regulación y la normativa está a la par de las mejores. Pero los particulares poco responden a lo que establece la ley. Existe la regla general de supervisión y le corresponde al Invea vigilar. El año pasado el Invea estuvo clausurando, porque ocurrió que los espectaculares se instalaban donde no se debe, pero en ocasiones esa vigilancia llega muy tarde, porque entre que el Invea o la delegación clausuran puede pasar mucho tiempo y los riesgos se acrecientan”, dijo Julio Antonio Cobos, abogado especializado en estos temas para el despacho Fernández, Cobos y Asociados. “Tenemos uno de los reglamentos más avanzados, pero no se acata y no hay quién esté al pendiente y honesto que verifique su cumplimiento. La autoridad dice que supervisa, pero muchas veces no hace que la ley se cumpla”.

Para montar un espectacular, la empresa de publicidad debe tramitar un permiso y el dueño de la estructura otro en la delegación, y dar también cumplimiento a otros requisitos establecidos en la Ley de Publicidad Exterior del Distrito Federal. Los permisos son revocables y se invalidan automáticamente cuando la autoridad, en un ejercicio de vigilancia, encuentra faltas a la regulación.

En el caso de la estructura que sostiene el anuncio espectacular, “la ley establece que se debe construir con base en el reglamento de construcción de la Ciudad de México en la materia, que no se puede realizar la obra conforme los requerimientos propios de los particulares, pero si en muchos de los casos las inmobiliarias no ponen atención a la ley, mucho menos los particulares y es ahí cuando viene el problema, porque sumado a la descoordinación entre autoridades ahora están estos incumplimientos como agregados. Si no hay coordinación y vigilancia, hay riesgos y entonces ¿cuántos corredores y demás avenidas no han sido inspeccionadas’”, dijo Cobos.

Las zonas del desorden

En las avenidas, calzadas y calles que cercan los corredores Cuauhtémoc, Constituyentes, Vallejo y Universidad la autoridad estima que es donde los anunciantes más se “brincan” la regulación. Las zonas aledañas a los corredores Cuauhtémoc y Universidad es donde el sismo de 7.1 grados del martes 19 de septiembre dejó más llanto por los fallecidos.

En esos corredores organizaciones civiles estiman que 7 de cada 10 de los anuncios tienen algún tipo de irregularidad, más allá de que se encuentran a una distancia menor a los 250 metros uno de otro, el mínimo establecido en la legislación vigente.

Se calcula que, en el último lustro, el número de anuncios espectaculares en la Ciudad de México se incrementó 33 por ciento.

El gobierno de la Ciudad de México cifra en 4,160 los anuncios espectaculares desplegados a lo largo de la urbe. Julio Antonio Cobos, del despacho Fernández, Cobos y Asociados, cree que la cifra es menor a la real.

“Este tema tendrá que abordarse. No es posible que con un sismo se revise un problema de siempre. Hay una descoordinación tal entre autoridades que permite a los particulares eludir la legislación aplicable”, dijo Cobos.