A unos días de que Andrés Manuel López Obrador asuma la Presidencia de la República no hay claridad sobre la política anticorrupción que habrá de seguir durante los próximos seis años, lo cual es preocupante porque es evidente que ese problema no se erradica de tajo ni sólo con la voluntad u honorabilidad del presidente, sino fortaleciendo las instituciones, planteó Martha Tagle.

La diputada federal de Movimiento Ciudadano afirmó que gran parte del triunfo de López Obrador el pasado 1 de julio se explica por el hartazgo de los ciudadanos respecto de la corrupción; por lo que el combate a ese flagelo debe ser un compromiso para el próximo presidente de México.

Sin embargo, dijo, no hay propuesta concreta para combatir la corrupción en el gobierno, sobre todo en lo que a compras se refiere, pues ahí es justo donde se encuentra el talón de Aquiles de la función pública.

En ese sentido, planteó que el desafío de López Obrador y su equipo no es erradicar la corrupción, porque eso es imposible, pero sí debe ser al menos controlarla.

“La sociedad civil organizada ha sido muy enfática en decir que la corrupción no se elimina de tajo. En todo el mundo existen diferentes niveles de corrupción pero sí me parece que el gobierno tiene que controlar la corrupción”.

Refirió que el signo del sexenio que está por concluir fue la corrupción pero no sólo en el ámbito federal con casos como el de la Casa Blanca, también a nivel estatal, dijo, hubo casos de robos descarados, que lastimaron profundamente a la sociedad.

Por ello, consideró que el gobierno entrante debería haber ya definido un plan para controlar la corrupción, así como para castigar aquellos delitos que se cometieron durante los últimos años.

Sostuvo que lo que los ciudadanos esperan es no volver a ver más funcionarios públicos enriquecidos a costa del erario y que los recursos lleguen realmente a donde tienen que llegar.

Tagle, quien en la legislatura pasada como senadora de la República fue una de las impulsoras del combate anticorrupción, planteó que el próximo presidente de México cuenta con un Sistema Nacional Anticorrupción que si bien no ha sido implementado eficazmente, ya opera. “Confiarse en personas no es suficiente, necesitamos instituciones fuertes, mecanismos de acción eficientes y de sanción ejemplares”.

Indispensable, fiscal autónomo

La diputada federal planteó que como parte de ese fortalecimiento de las instituciones, es indispensable que se den los nombramientos que aún están pendientes, como el de los 18 magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, así como el del fiscal especializado en materia anticorrupción.

Mencionó que para un verdadero combate a la corrupción es necesario que tanto el fiscal general de la República como el de Anticorrupción que sean nombrados  realmente sean autónomos y no corran el riesgo de ser removidos de sus cargos por las investigaciones que realicen.

Martha Tagle llamó la atención respecto a algunas atribuciones que se le retiraron a la Secretaría de la Función Pública y se le otorgaron a la Secretaría de Hacienda, y que se refieren a los lineamientos de compras y adquisiciones por parte del gobierno, en las que, dijo, habrá que poner especial énfasis, pues ahí se encuentra el principal debilidad de la función pública.

Ahora será una función que está centralizada en manos del secretario de Hacienda, a través de su oficialía mayor. Nos parece un cambio importante a la administración pública y al Sistema Nacional Anticorrupción porque centralizar en una sola persona toda la compra y adquisiciones no necesariamente permitirá un control mayor de las compras y adquisiciones, porque el volumen de compras y adquisiciones no solamente es muy grande sino que requiere muchas especificaciones. Se corre el riesgo de que se cuelen conflictos de interés.

Destacó que habrá que tener mucho cuidado, sobre todo recordar que la corrupción no implica sólo a una persona, sino de una red de personas que tienen roles diversos pero con el mismo objetivo: corromper.