Cuernavaca, Mor. En una lujosa camioneta, vestido de jeans y camisa desfajada, como acostumbra, Cuauhtémoc Blanco arribó a las 10:30 de la mañana al ayuntamiento en su séptimo día como alcalde de esta ciudad.

Se baja de su camioneta con placas del Distrito Federal, y lanza un breve buenos días a quien alcanza con la mirada. Ningún ciudadano o funcionario lo aborda. Con la cabeza inclinada como acostumbra a caminar, el nuevo alcalde ingresa solo a su oficina. En el cubículo contiguo se observa una sala de espera repleta de personas que esperan ser atendidas por Roberto Yáñez, el secretario de Gobierno del ayuntamiento, quien junto con su hermano Julio son autores de la candidatura de Blanco en el Partido Social Demócrata que lo llevó a ser el primer alcalde futbolista, o viceversa.

Mientras el Temo se encuentra en su oficina, Yáñez encabeza una reunión con un grupo de militares que llegaron enviados del presidente Enrique Peña Nieto, para brindar seguridad a Blanco Bravo. En ese momento llega Julio, el otro Yáñez, a quien más de uno reconoce y saluda. Se pasea por las oficinas, como si estuviera en su casa... de aquí para allá.

Al concluir la reunión con los militares, Yáñez quien asegura que Cuauhtémoc es el único que tomará las decisiones para gobernar el municipio acompaña al nuevo alcalde en un recorrido por las oficinas del ayuntamiento para hacer su presentación oficial ante cada uno.

Cuauhtémoc Blanco entra y sale de cada oficina. En cada una, no deja más de dos palabras: hola, buenos días, ¿qué tal?, ¿trabajando?, ¡mucho gusto!, ¿cómo están? Y ya. Eso sí, la mayoría quiere su foto del recuerdo, a las cuales el Cuauh siempre accede. Una, otra y luego otra. Todos preparan la cámara de su celular. ¿Nos van a gastar, verdad? , dice Blanco a una de las funcionarias que le pidió la foto.

Adelante, en la oficina de la Contraloría, otra mujer recuerda el ambiente de tensión que se abrió entre el gobernador Graco Ramírez y el futbolista por el tema del Mando Único. Siga adelante, presidente, usted a trabajar; el pueblo está con usted , le dice.

El ex jugador del América entró también a todas las oficinas de los regidores, del PAN, del PRI, PRD, PVEM, pero más fue ovacionado en la regiduría de su partido, la del PSD. En otra oficina, alguien le pregunta qué se siente saltar del deporte a la política. Soy como todos ustedes , les responde, mientras dibuja una breve sonrisa. Para las 3 de la tarde, el alcalde abandona la sede del ayuntamiento, mientras Roberto Yáñez continúa recibiendo a ciudadanos y funcionarios...

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