El Senado de la República recibió la iniciativa del gobierno de Enrique Peña Nieto que busca flexiblizar el calendario escolar en educación básica.

El proyecto plantea que el calendario escolar tenga una duración mínima de 185 días efectivos de clase y una máxima de 200, en los que se deberá cumplir con las horas de clase que establezca la SEP.

La iniciativa, con reformas a la Ley General de Educación, propone además facultar a la autoridad educativa federal a establecer lineamientos conforme a las cuales las autoridades escolares de las instituciones de educación básica decidan el calendario escolar que mejor se adecue a sus necesidades y condiciones regionales.

En el documento se argumenta que, desde 1993, la legislación estipula que la SEP determina el calendario escolar para cada ciclo lectivo de educación básica y normal, y que éste deberá contener 200 días.

Se explica que México es uno de los países con mayor número de días y horas de instrucción obligatoria en este nivel educativo, pero con base en los resultados de diversas pruebas internacionales no parece haber una correlación positiva entre la actual duración del ciclo lectivo y el éxito escolar, entre otras razones se expone porque no se usa eficientemente el total de tiempo de clases, ni se logra involucrar activamente al total de los alumnos en éstas.

En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el promedio de días de clase por ciclo escolar en educación primaria es de 185 días, con 791 horas de instrucción obligatoria , detalla la iniciativa.

Sin embargo, en México las cifras comparables son, en ambos casos, superiores: 200 días y 800 horas.

Es claro que las disparidades entre las diversas regiones de nuestro país, desde los climas extremos para trabajar, las tradiciones locales o la dispersión de la jornada por razones asociadas a los usos y costumbres locales, incitan a facilitar una nueva estructura del calendario escolar que responda, por una parte, al objetivo de lograr mejores aprendizajes educativos y, por otra, a introducir flexibilidad en su diseño y aplicación , argumenta el gobierno federal.