El tema migratorio durante el segundo debate de los candidatos presidenciales no dejó de ser oportunidad para que se hicieran señalamientos sobre sus contrincantes, dejando de lado las propuestas.

Las propuestas salieron, sí, pero el cruce de acusaciones dejó de lado la profundidad sobre las mismas, aun cuando el tema migratorio se “comió” el final del segundo segmento, correspondiente a seguridad fronteriza, y fue adelantando el tema migratorio.

Aunque inicialmente la pregunta hecha por el público era sobre las acciones para dar un mejor tratamiento a los migrantes en tránsito por México, lo que daría calidad moral para exigir lo mismo a Estados Unidos, de golpe vinieron las propuestas.

“Cooperación” con los países de Centroamérica fue el planteamiento de Ricardo Anaya; trato “humano” lanzó Jaime Rodríguez Calderón; hacer “equipo con la Iglesia”, refirió José Antonio Meade; “Alianza para el Progreso”, recordó Andrés Manuel López Obrador.

Este último aventuró que será su administración, de ganar los comicios, la encargada de finalizar la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), en el que propondrá un acuerdo para impulsar proyectos de desarrollo en Centroamérica que “vaya a fondo” y logre “la paz” en esa zona.

El segundo en las preferencias electorales, Anaya Cortés, sostuvo que nuestro país debe tener una política de “brazos abiertos” para quienes vienen huyendo de la guerra y de los desastres naturales, convirtiéndonos en un “México generoso”.

Meade destacó que los migrantes centroamericanos “lo que quieren es hacer vida en frontera, no hacer vida en Estados Unidos”, por lo que de lograr “cambiarle el rostro a la frontera sur, si logramos bajar gas”, se puede convertir esa zona en “la siguiente gran historia de desarrollo del mundo”, lo que potenciaría un mejor espacio entre fronteras a beneficio de la “prosperidad compartida”.

Los ataques entre candidatos salieron a la luz cuando se planteó el tema de los mexicanos deportados de Estados Unidos. “Inaceptable”, lo calificó Anaya; defensa ante la ONU, propuso López Obrador; acceso a salud y empleo, planteó Meade. Y vino el ataque.

“Vergonzoso”. Señaló el panista que se comparen las deportaciones que realizó Donald Trump con las de Barak Obama, cuando las primeras son contra familias ya establecidas; el priista contraatacó calificando de “cínico” a Anaya, aludiendo a que sus hijos viven en Estados Unidos sin haber visitado a los consulados y los migrantes.

Luego el candidato del Frente por México se defendió de Meade y arremetió contra López Obrador, cuestionando que “su hijo” estudió en España: “¿No que muy nacionalista? A lo que el de Morena respondió: “Ricky Riquín Canallín, no tiene nada que ver lo de mi hijo con que tú hayas mantenido a tu familia en Atlanta”.