Ciudad de México. A poco menos de seis meses de que se realicen la elección presidencial y otras clave, el gobierno mexicano y sus organismos de control temen que la mano negra de la delincuencia organizada manipule el proceso para instalar candidatos títeres que sirvan los cárteles de la droga.

De acuerdo con fiscales mexicanos, poco se ha hecho para mantener fuera a los narcos y su dinero de las elecciones del 1 de julio; mientras que funcionarios estadounidenses temen que las campañas contaminadas lleven a líderes corruptos a los ayuntamientos, los cuales podrían socavar la guerra contra las poderosas bandas criminales del país.

Analistas políticos afirman que los capos de la droga podrían corromper la carrera presidencial, incluso sin interferir directamente en las campañas, y que sus intentos por impulsar a candidatos locales e intimidar a los votantes contaminen el proceso en todos los niveles sujetas al sufragio.

Estas amenazas ponen la democracia mexicana en un momento crítico mientras el país lucha por escapar de una sombra de corrupción que duró décadas bajo el gobierno de un solo partido, pero ahora fuerzas más oscuras buscan interferir en el poder.

Pese a las preocupaciones acerca de que los capos de la droga pudieran financiar las campañas de algunos candidatos, un paquete de nuevas leyes de delitos electorales está estancado en el Congreso desde abril, lo cual deja poco tiempo para salvaguardar las próximas elecciones, de acuerdo con José Luis Vargas, fiscal especializado para la Atención de Delitos Electorales de la Fepade.

El apetito de estos grupos criminales es infinito y operan con una lógica económica no diferente de cualquier interés comercial, agregó Vargas.

Las elecciones locales son vistas especialmente como vulnerables a la interferencia de los cárteles, ya que requiere menor para influir en los resultados.

Jeffrey Davidow, quien fuera Wmbajador de EU en México cuando el PRI perdió la Presidencia en el 2000, expuso que aunque los partidos políticos en México son a menudo muy rápidos para repartir acusaciones acerca de vínculos con el inframundo, sus operaciones de campaña son tan opacas que las denuncias rara vez tienen eco.