En el país el acceso y goce efectivo del derecho al agua presenta una doble carga de dificultades. Por un lado, se encuentran problemas para universalizar la cobertura de agua para el consumo humano. Por otro lado, se identifican problemáticas en el acceso y la calidad de los servicios de potabilización, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas.

En México, 12 de cada 100 habitantes toman agua directamente de la red pública sin filtrar, nueve de cada 100 hogares no tienen cobertura de drenaje ni de alcantarillado y la cobertura de tratamiento de aguas residuales deja fuera a 42% de la población, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para el 2015.

Si se considera sólo a la población rural, la cifra aumenta a 20 de cada 100 habitantes que beben agua no apta para el consumo. Se identifican 28 de cada 100 personas sin drenaje ni alcantarillado en sus hogares y la cobertura de servicios de tratamiento deja fuera a más de 70% en estados con alta marginación (Chiapas, Hidalgo, Campeche y Yucatán).

Esta situación expresa insuficiencia en la disponibilidad de recursos y servicios relacionados con el agua, además de reflejar las disparidades socioeconómicas para su acceso y uso efectivo.

Las dificultades que enfrenta la distribución de los recursos hídricos en México surgen en gran parte debido a las fallas y barreras de las instituciones locales que operan el agua, de acuerdo con el Estudio Diagnóstico del Derecho al Medio Ambiente Sano, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

Disponibilidad de recursos

En las regiones urbanas está casi lograda la universalización del servicio de agua entubada en vivienda, y al menos 97 de cada 100 hogares cuentan con este sistema de agua para consumo. Un problema mayor se encuentra en las regiones rurales, donde sólo 85 de cada 100 habitantes gozan de este servicio, según cifras de Conagua.

Para complementar sus requerimientos, los hogares recurren al agua de pipa, lluvia, pozos o manantiales (que pueden ser aguas no filtradas). En México, 6% de los hogares rurales utilizó estas fuentes; de los hogares urbanos sólo las usó 2 por ciento.

Los problemas de abastecimiento no están ligados con la cantidad de recursos hídricos disponibles, sino con la infraestructura local y la operación de las instituciones encargadas de garantizarlo.

Por ejemplo, Chiapas y Oaxaca se ubican en una de las regiones hidrológicas con mayor disponibilidad de agua. Sin embargo, se encuentran en el primer y cuarto lugar con menor nivel de agua suministrada por habitante al día.