En los municipios de Rayón y San Juan Chamula, los mismos habitantes han tenido que ayudarse para quitar árboles, ramas, piedras y lodo con herramientas rústicas propias de su trabajo agrícola, como palas, lazos y tablas. Las autoridades les dijeron que “no se puede hacer nada” y no auxiliaron a la población, refiere un habitante de Rayón.

Se trata de una localidad en donde se habla la lengua indígena zoque, lo que ha dificultado la transmisión de indicaciones de prevención que emiten autoridades en español. La fuente asegura que el gobierno municipal hace un perifoneo para alertar sobre desastres naturales, pero no hay un acercamiento más profundo para dar a conocer los protocolos.

Las redes de tubería de agua potable colapsaron, las cosechas se perdieron y los animales fueron arrastrados por las lluvias, lo que disminuye las fuentes de ingreso para la población —y no sólo para 2020, ya que calculan reponerse en más de un año. Ante este panorama, el entrevistado, cuya identidad prefirió no revelar, relata por ejemplo que los policías evitaron ayudar en tareas, como cargar herramientas para auxiliar. La indiferencia de la autoridad municipal orilló a la propia gente de la comunidad a hacer labores de rescate, mientras que los centros de acopio se organizaron en las iglesias.

De acuerdo con las cifras oficiales de Protección Civil estatal y del gobierno de Chiapas, se habían entregado al inicio de semana 400 paquetes alimentarios en el municipio de Tila (a cinco horas de la capital) y 233 en El Bosque (a 2 horas y media), en comunidades como San Miguel, San Antonio, Alta Gracia, San Francisco Conho, Sabinotik y Nueva Ucrania.

Por otro lado, en la localidad de Tenejapa (a dos horas de Tuxtla Gutiérrez), las autoridades evacuaron 37 viviendas con daños estructurales mayores y en Chapultenango donaron cobertores, despensas, colchonetas y paquetes de limpieza. Se ha habilitado un albergue en San Cristóbal, en el centro cultural de El Carmen, mientras que las estaciones de bomberos de Tuxtla Gutiérrez también fungen como centros de acopio.

En el municipio de San Cristóbal de las Casas (a media hora de la capital), el ambiente se percibe diferente. Los policías y elementos de Protección Civil sí han ayudado a la comunidad; incluso una brigada de jóvenes que no pertenece a ninguna asociación gubernamental o política ayudaron al rescate de personas y mascotas, refirió el periodista local Luis Javier Salazar.

El comunicador relató a El Economista que las colonias más afectadas en este municipio se ubican en las zonas centro y norte, donde habitan personas desde nivel socioeconómico medio-alto hasta muy bajo, como en las colonias Emiliano Zapata y Tlaxcala, afectadas principalmente por el desbordamiento de arroyos y el Río Amarillo.

San Cristóbal es uno de los cuatro pueblos mágicos de Chiapas, pero sus monumentos históricos no sufrieron daños debido a la tormenta tropical. Los días más críticos de precipitaciones fueron el viernes y sábado pasados, relató Salazar.

Inundaciones arrasan con las cosechas

Un grito de ayuda a las autoridades cuando se pierde todo

“Quiero pedir un apoyo, pero no sé a quién me voy a dirigir”.

Ese es el mensaje de auxilio que lanza un habitante de la localidad de Rayón (en el área norte de Chiapas, a tres horas de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado), un municipio que tiene 89% de su población en condiciones de pobreza, tras soportar más de 10 días bajo las lluvias ocasionadas por la tormenta Eta. En ese lapso se han quedado sin agua potable, un día entero sin energía eléctrica y con el hallazgo de dos cadáveres sepultados debido al deslave de un cerro.

La fuente principal de ingresos de la comunidad es el cultivo de maíz, frijol y calabazas, pero la tormenta y las inundaciones, que tocaron territorio mexicano en los primeros días de noviembre, acabaron con la cosecha.

“Es triste y es lamentable porque las autoridades sólo nos dicen que no hay dinero. La comunidad está haciendo lo que puede porque las autoridades no meten las manos”, relata a El Economista un habitante de Rayón.

Este municipio es uno de los 54 afectados en 12 de las 15 zonas económicas chiapanecas, es decir, 43% del territorio del estado (Chiapas tiene 124 municipios). Pero la cifra más alarmante es la veintena de personas que al menos han fallecido. Cuatro veces más que en Tabasco por el mismo fenómeno.

Esa cifra en Chiapas es superior, incluso, al número de víctimas (16) por el terremoto de 8.2 grados que sacudió a la entidad en el año 2017 y que fue considerado el movimiento telúrico más fuerte de México de los últimos 100 años.

Las víctimas pertenecen a seis municipios: La Grandeza, El Bosque, Oxchuc, Mitontic, San Juan Chamula y Pantepec (Oxchuc y Chamula han estado entre los cinco municipios con mayor índice de pobreza extrema en el 2010 y el 2015, de acuerdo con los informes del Coneval).

San Juan Chamula, una localidad en la que conviven cinco grupos indígenas (tsotsiles, tseltales, choles, mames y tojolabales; ubicada a 67 kilómetros de la capital), es uno de los municipios más golpeados por Eta, ya que además de ser el que contabiliza más muertes, también sufrió el deslave de un cerro.

El fotoperiodista Jacob García consignó que, en este municipio, en la localidad indígena de Mukem, siete de los fallecidos eran niños. Juan Gómez Collazo, tío de los menores, pidió apoyo a las autoridades: “Mi hermana se quedó sin casa, sin familia, sin nada; queremos apoyo en esta comunidad ya que estamos sufriendo mucha necesidad”.

Otros habitantes hicieron un llamado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) porque tienen miedo de que los postes de luz, afectados por las lluvias, colapsen y provoquen más muertes.

Hasta el momento, Mukem no ha recibido apoyo por parte de autoridades estatales, federales ni del Ejército, apuntó en un reportaje que elaboró sobre la tragedia Jacob García.

Según la actualización de Protección Civil del estado, con corte al lunes 9 de noviembre, la tormenta tropical había dejado más de 37, 000 personas afectadas (0.7% de la población total de la entidad), 255 viviendas colapsadas, 11 puentes destruidos y tres comunidades totalmente incomunicadas.

Ayer mismo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se reunió en la Ciudad de México con los gobernadores de Chiapas y Tabasco ante las inundaciones, encuentro en el cual se habló del manejo de presas y el desazolve de ríos.

Sería bueno ver ya la entrega de recursos para damnificados, plantean

Difícil futuro en medio de la pandemia por Covid-19

La periodista Liz Leyte narra que el viernes 6 de noviembre estuvo presente en una de las zonas afectadas del municipio de San Cristóbal y vio a las personas llorar por perder todo su patrimonio.

Por su parte, el periodista Samuel Revueltas definió la situación actual como una de las catástrofes más fuertes que han ocurrido en Chiapas desde el terremoto de 8.2 grados, en septiembre del 2017; y si bien califica de “loable” la labor que realizan las autoridades municipales y estatales, considera que “no hay manos suficientes” para contener todo lo que acontece en la actualidad: daños a más de 9, 000 familias.

Revueltas considera que “no será fácil” para la población salir adelante de esta catástrofe y menos por el contexto actual de la pandemia por el Covid-19. Indica que el gobierno estatal sí ha estado en contacto con los damnificados y que también ha sido transparente en el acceso a la información, pero también concluye que el gobierno federal no ha dado la importancia de la tragedia en Chiapas como sí lo hace con Tabasco.

Sin “dimensionar”

“De acuerdo con Coneval, más de 70% de la población en Chiapas es pobre, por eso este suceso impactó en una zona importante de alta marginación, como las comunidades indígenas. (La tormenta) les está arrancando quizás el último suspiro que tenían. Hay lugares en los que se llevó todo y creo que no se está dimensionando en términos de lo que está haciendo el gobierno federal.

“El presidente está errado en cuanto a que no únicamente con una visita (a la zona damnificada) te garantiza la atención, sino que tiene que ser algo de fondo. Declaró (en su visita a Villahermosa el lunes 9 de noviembre) que hay suficientes recursos (del presupuesto para apoyar a los damnificados), pero sería bueno verlo ya traducido”.

El ciudadano de Rayón que fungió como fuente para este trabajo periodístico, describe la situación actual como la segunda tragedia más importante de su localidad, después de la explosión del Volcán Chichonal en 1982, cuyas cenizas acabaron con las cosechas y el ganado; tal y como ahora.

Protección Civil del estado ha aclarado que por lo pronto no cuentan con un plan de rehabilitación en firme, debido a que todavía se encuentran en la fase de registro de daños. De las etapas que manejan en su protocolo de emergencias, Chiapas se encuentra en este momento en la de respuesta, que consiste en brindar asistencia y ayuda humanitaria a las familias, para luego dar paso a la de rehabilitación (limpiar caminos obstruidos con maquinaria).

Posteriormente aplican las etapas de reconstrucción y regreso. La misma autoridad informó que la tormenta tropical Eta arrojó lluvias de 155 milímetros, que superaron el pronóstico.

En Ocosingo y Salto de Agua

Alistan estrategia de fumigación y limpieza para evitar dengue

Aunque en las últimas horas el nivel de los ríos en Chiapas ha disminuido, éstos aún se encuentran desbordados por lo que hay zonas cuyo acceso aún es complicado o que, incluso, siguen bajo el agua.

Ante las torrenciales lluvias, el lunes pasado la Coordinación Nacional de Protección Civil emitió declaratoria de emergencia para ochos municipios de Chiapas y dos de Tabasco.

En entrevistas por separado con El Economista, los alcaldes de Ocosingo y Salto de Agua (Chiapas), dos de las localidades con declaratoria, reportaron que las lluvias registradas han sido las más fuertes en décadas, además de que ríos como el Tulijá se mantenían hasta ayer 10 de noviembre,13 metros por arriba de su nivel, lo que ha provocado que diferentes zonas sigan inundadas, lo que puede provocar la aparición de mosquitos transmisores de dengue y chikungunya, por lo que se alista —coincidieron— una estrategia de fumigación y limpieza.

El presidente municipal de Salto de Agua, Román Mena de la Cruz, precisó que en el municipio las inundaciones afectaron a 11,493 personas en 31 colonias y 47 ejidos.

“Nosotros somos un municipio que estamos acostumbrados siempre a inundarse pero no en tal magnitud, entonces la gente se confió”, sostuvo el presidente municipal. En lo que va del año, prosiguió, en el municipio se han registrado tres inundaciones.

El funcionario local indicó que aún hay unas 35 personas en albergues, las cuales “perdieron todo, no tienen a dónde llegar, inclusive hay como cuatro familias que perdieron su vivienda, las arrasó el agua porque eran viviendas de madera”.

Por su parte, Jesús Oropeza Nájera, alcalde de Ocosingo, expuso que hay 487 familias afectadas y 40 viviendas dañadas.

“Hay lugares incomunicados como Plan de Guadalupe que no se podía pasar; ya se está mandando la ayuda a través de la ciudadanía y de Protección Civil”, puntualizó.

Oropeza Nájera dijo que ante la posible aparición de mosquitos, se prevé que en una semana comience la fumigación después de realizar la limpieza de las zonas afectadas.

Aún no se sabe el monto económico de las afectaciones, pero detalló que hay un puente destruido, cuyo costo de reparación se estima entre 15 y 18 millones de pesos.

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