La Procuraduría General de la República (PGR) se encuentra revisando una serie de videos de las cámaras de seguridad ubicadas en los sótanos de la torre B, donde se acumuló presuntamente el gas que provocó la explosión, los cuales fueron proporcionados por Petróleos Mexicanos (Pemex), informaron fuentes federales.

Aunque no se dio a conocer el número, se precisó a El Economista que aunque las cámaras de video fueron alcanzadas por la onda expansiva, las cajas no fueron dañadas, por lo que se procedió a desmantelar los discos, los cuales fueron entregados a la Dirección General de Servicios Periciales de la PGR.

Después de la revisión, serán integradas a los peritajes que desarrolla la institución para llegar a las conclusiones, que probablemente estarán listas la próxima semana y serán dadas a conocer a los medios de comunicación, estimaron las fuentes.

Pese a que se han reabierto otras áreas de las instalaciones de Pemex, las labores de investigación siguen tanto de expertos nacionales como extranjeros, dado que se sigue encontrando evidencias, como un regulador de gas, que fue divulgado en un recorrido del pasado miércoles a algunos medios, los cuales autoriza la paraestatal.

Sobre el contenido de los videos, técnicos de Servicios Periciales en diferentes especialidades determinarán si las imágenes pueden arrojar evidencias que lleven a cómo se desarrollo la onda expansiva, que sin embargo no generó incendio alguno, sólo en la parte donde fueron encontrados tres cuerpos de trabajadores que daban mantenimiento a los pilotes del edificio y donde se originó supuestamente el siniestro.

Empero, explicaron, aún no se puede adelantar nada, porque primero se tienen que revisar los discos y analizar su contenido para conocer si se encuentran en buenas condiciones y si las imágenes del desastre quedaron registradas o no, pero por el momento no se puede sostener nada, dado que se encuentran en etapa de revisión.

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