Para lograr la profesionalización del Congreso mexicano no es necesario que todos los diputados y senadores que lleguen cuenten con preparación académica y experiencia legislativa, sino que haya más personal especializado, pero que éste no trabaje para la carrera política del legislador en turno, sino en beneficio del Poder Legislativo, planteó Laura Valencia Escamilla.

En entrevista, la autora del libro De la profesión a la profesionalización de los legisladores en México, publicado en el 2004 por Editorial Itaca, explicó que gran parte del problema de la no profesionalización del Congreso reside por un lado en que en el Poder Legislativo hay más personal administrativo que especializado, además que gran parte de quienes forman la planta laboral trabajan para los legisladores.

“Tenemos personal movible, no está de planta, le pertenece al legislador y no al Congreso”.

Al pertenecerle al legislador en turno, dijo, éste trabaja para la carrera política del diputado o del senador y no para el Congreso, afectando así la profesionalización.

Estas lealtades es lo que muchas veces evita que los legisladores tengan información fidedigna y tomen decisiones bajo esas informaciones, y lo único que hacen es tomar decisiones en función del día a día, casi casi con lo que leen en el periódico y no fundamentados en un proyecto de investigación que pudo haber sido generado por el personal especializado del Congreso. Todo eso demerita la profesionalización.

La también profesora investigadora del departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco sostuvo que es evidente que para ser legislador no se pueden colocar como requisitos experiencia legislativa y preparación académica, pues ello iría en contra de la Constitución que establece que cualquier mexicano tiene derecho a votar y ser votado.

“La parte más importante de la profesionalización no es el legislador en sí mismo, sino la institucional que es la que hay que fortalecer”.

Dijo que ahora que entró en vigencia la reelección consecutiva de los legisladores, se verá si hay políticos interesados en desarrollar realmente una carrera legislativa, o más bien lo que buscan es hacer crecer su proyecto político.

Agregó que lo ideal sería que los legisladores que sean reelectos pudieran ser incorporados a las comisiones de las que fueron parte con anterioridad, ello permitiría que tantos temas se quedarán sin siquiera ser analizados.

Eliminar centros de estudio, un error, advierte

Sobre la propuesta de analizar la desaparición de algunos centros de estudio de la Cámara de Diputados como una de las medidas de austeridad, la académica de la UAM planteó que sin duda sería un error.

“Si desaparecen los centros de estudio esto sería absolutamente el acabose porque entonces la poca riqueza institucional a través de esos centros va a desaparecer, ya no habrá capital humano especializado, para quedar todo en mano de ¿quién?, ¿de los leales? ¿De los que trabajan para los legisladores y no para los que trabajan en el Congreso?”.

El problema de que carezcan de experiencia legislativa, comentó la académica, es que limitan la autonomía del Congreso y las decisiones que puedan tomar sin depender de lo que mande el Ejecutivo.

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