El Día de San Valentín es una de las festividades más celebradas en la Ciudad de México y tiene gran impacto en la economía local. Febrero no sólo es un buen mes para el comercio y los servicios, también es el mes preferido para las parejas que contraen matrimonio, aunque muchas de ellas se divorcien después.

Casi la mitad de los matrimonios registrados en la Ciudad de México fracasan. Al menos legalmente 41 parejas deciden divorciarse por cada 100 que se casan, un nivel significativamente mayor que la media nacional (28 por cada 100), de acuerdo con datos poblacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Además de presentar un grado alto de fracaso conyugal, la capital del país también es la quinta entidad con la tasa de nupcialidad más baja: sólo 3.5 de cada 1,000 habitantes decide casarse. En la Ciudad de México el total de matrimonios registrados pasó de 34,444 a 30,868 tan sólo del 2010 a 2017.

En los últimos años se observa una tendencia a la baja de matrimonios registrados, mientras que las parejas que viven en unión libre cada vez son más. De hecho, la mayoría de los capitalinos se identifican como solteros, 37% se encuentra en esta situación. El 35% de los habitantes está en matrimonio, 13% vive en unión libre con su pareja y el 15% restante está separado, divorciado o viudo.

Otras entidades en las que los ciudadanos presentan niveles altos de parejas que se divorcian son: Nuevo León (66 divorcios por cada 100 matrimonios), Chihuahua (56 por cada 100), Aguascalientes (55 por cada 100), Campeche (50 por cada 100), Tamaulipas (43 por cada 100) y Sinaloa y Colima (42 por cada 100).

¿Por qué y cómo se divorcian?

Poco más de la mitad de los divorcios afirman que el trámite es por mutuo acuerdo. Entre las razones principales están el abandono de hogar, la infidelidad, la violencia doméstica, la incompatibilidad de caracteres y por ausencia de contribución al hogar.

Se identifican otras causas mucho menos comunes, pero que se han presentado con mayor frecuencia en los años recientes, como la incitación a la violencia, las acusaciones calumniosas, haber cometido un acto delictivo contra alguno de los cónyuges y la presencia de enfermedades crónicas o impotencia incurables de alguno de los cónyuges, de acuerdo con el Inegi.

El trámite judicial es el más común entre los habitantes que se divorcian, también el más complejo. En este un juez de lo familiar o civil debe intervenir para establecer las condiciones de la separación independientemente de si es necesaria o voluntaria: 91% de los divorcios fueron judiciales durante el 2017.

El resto de los divorcios fueron administrativos, es decir, efectuados en el Registro Civil por mutuo consentimiento de los contrayentes que no tienen hijos, la mujer no está embarazada y ya hayan acordado ambas partes la liquidación de la sociedad conyugal.

Matrimonio homosexual

En sentido opuesto del comportamiento de los matrimonios entre hombres y mujeres – que son cada vez menos comunes- la población homosexual registra una tendencia creciente de uniones legales en los estados donde es posible y más de la mitad de estos matrimonios se efectúa en la capital mexicana.

El registro de matrimonios entre personas del mismo sexo creció 287% entre el 2010 y el 2017 a escala nacional. Actualmente 55 de cada 100 uniones de este tipo se registran en la Ciudad de México, siendo entre mujeres la más común.