Lectura 3:00 min
Retomar el diálogo para el crecimiento
A mis colegas del Grupo Huatusco.

Federico Rubli Kaiser | Expectativa racional
Hace 23 años, en 2003, Javier Beristaín Iturbide (+), exrector del ITAM, maestro y amigo, y sobre todo impulsor de las carreras de decenas de profesionistas y funcionarios, convocó a un grupo de 54 economistas para debatir, diagnosticar y proponer acciones para responder a la pregunta básica de: ¿Por qué no crecemos? Se trató de un grupo heterogéneo donde los convocados fueron economistas de corrientes y tendencias diferentes, académicos de varias universidades, funcionarios públicos presentes y anteriores, y analistas privados. El objetivo fue integrar una plataforma de diagnóstico y propuestas sobre la pregunta que nos convocó. Para tener la concentración necesaria, sin distracciones, este grupo se aisló un fin de semana en Huatusco, Veracruz, en el Hotel Los Cocuyos. Este grupo de reflexión fue bautizado como “Grupo Huatusco”. Durante los siguientes 16 años la agrupación sesionó cada año (hasta 2014 en Huatusco, luego en la CDMX, hasta 2020). Para la mayoría de estas reuniones, se publicó un documento resumen con los temas tratados y las propuestas de política pública respectivas. Para todo este periodo de 2003-2020, el crecimiento anual promedio del PIB fue 1.6%. De 2024 a 2026, el estancamiento crónico de la economía ha empeorado (expansión magra del PIB de 1% en promedio).
El asunto viene a colación pues, desempolvando el documento de esa primera reunión de 2003, titulado “¿Por qué no crecemos? Hacia un consenso para el crecimiento en México”, veo que las razones de por qué no crecemos siguen siendo esencialmente las mismas. Reproduzco algunos pasajes: “Los reunidos pensamos que entre las causas del escaso crecimiento observado destacan: baja productividad de la inversión, insuficiente creación de empleos formales, educación inadecuada e incapacidad política para llegar a acuerdos democráticos. Esto es, en esencia, producto de que han fallado sistemáticamente, o no han existido, las políticas públicas para retomar el rumbo del crecimiento” (página 5). Otro consenso: “No consolidar nuestras instituciones democráticas pudiera limitar el crecimiento. A la vez, la falta de crecimiento merma la viabilidad de esas instituciones democráticas” (pág. 25). “La debilidad del Estado de Derecho es un factor que ha limitado el potencial de crecimiento” (pág. 26). Finalmente: “Sólo el crecimiento acelerado genera capacidad para disminuir significativamente la pobreza, crear empleos, aprovechar economías de escala en la difusión del conocimiento, aumentar la rentabilidad de la educación; en suma, para aumentar el bienestar. Frenar el crecimiento no es una opción” (pág. 28).
De esa primera reunión y las subsecuentes emanó el espíritu de Huatusco: “Un ambiente constructivo y de diálogo que animó a economistas de todo el espectro, para revisar experiencias, analizar resultados, explorar nuevas posibilidades y ratificar principios para un conjunto de políticas públicas a favor del crecimiento” (pág. 6).
Resulta desalentador que, 23 años después, seguimos estancados en los mismos obstáculos al crecimiento. Varios miembros de Huatusco hoy son funcionarios públicos cercanos a Claudia Sheinbaum. Ojalá tuvieran el valor de comentarle que los consensos de políticas públicas eficaces son posibles para destrabar las inhibiciones al crecimiento. A la vez, se requiere humildad de la Presidenta para aceptar este diálogo. ¿O que dentro de 23 años seguiremos enfrentando las mismas explicaciones de por qué no crecemos?

