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Pymes: el costo de invertir menos

 

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OpiniónEl Economista

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) desempeñan un papel fundamental en la economía mexicana. Su capacidad para generar empleo y valor agregado las convierte en un actor clave para elevar la productividad y el crecimiento del país. Sin embargo, pese a su relevancia económica, siguen enfrentando obstáculos que limitan su expansión. El reto no es únicamente que sobrevivan, sino que logren crecer, consolidarse y alcanzar una mayor escala productiva.

Los resultados del Censo Económico 2024 del INEGI ofrecen una radiografía clara de esta situación. En México existen 5.47 millones de unidades económicas que emplean a 28 millones de personas. Del total de establecimientos, 95.4% corresponde a microempresas, 4.5% a pymes y apenas 0.2% a grandes empresas. Aun así, las pymes y las grandes compañías concentran 58.6% del empleo y generan 84% del valor agregado censal bruto.

Detrás de estas cifras persiste un desafío que ayuda a explicar por qué muchas pymes encuentran dificultades para crecer: la insuficiente inversión en capital productivo.

Los datos muestran que, en 2018, la inversión promedio por trabajador —medida mediante la formación bruta de capital fijo— fue 3.3 veces mayor en las grandes empresas que en las pymes. Si se considera el promedio de los últimos cuatro censos económicos, la diferencia asciende a alrededor de 3.7 veces. Esta menor acumulación de capital limita la incorporación de maquinaria, equipo, infraestructura y tecnología, elementos esenciales para elevar la productividad.

No sorprende, por tanto, que las pymes sean más productivas que las microempresas, pero sigan rezagadas frente a las grandes. Esta brecha reduce su capacidad para innovar, expandir operaciones y aprovechar nuevas oportunidades de mercado.

La menor inversión también se refleja en otros ámbitos. Solo 44.3% de las pymes capacitó a su personal, frente a 81.6% de las grandes empresas. Además, el uso del efectivo sigue siendo significativamente mayor entre las pymes: 20.3% de sus ingresos por suministro de bienes y servicios se realizó mediante este medio de pago, frente a apenas 7.3% en las grandes compañías. Esta dependencia dificulta la formalización de operaciones y limita el acceso al financiamiento.

A ello se suman rezagos en gestión y tecnología. El 13.7% de las pymes carece de sistemas contables y solo 23.9% obtuvo algún tipo de financiamiento. En materia tecnológica, la diferencia es particularmente visible en el uso de herramientas para analizar grandes volúmenes de datos: apenas 37.9% de las pymes las utiliza, frente a 65.9% de las grandes empresas.

Estos resultados reflejan algunos de los principales desafíos que enfrentan las pymes mexicanas: baja digitalización, acceso limitado al financiamiento e insuficiente inversión. Esta última resulta especialmente relevante porque alimenta un círculo vicioso: menor inversión implica menor productividad, menor crecimiento y menos capacidad para seguir invirtiendo.

Romper esta dinámica requiere impulsar la inversión productiva, acelerar la adopción tecnológica, fortalecer las capacidades empresariales y construir un entorno institucional que ofrezca certidumbre, reglas claras y condiciones favorables para la inversión de largo plazo. Solo así más empresas podrán crecer, ganar escala y elevar su productividad. La fortaleza de la economía mexicana dependerá no solo de la creación de nuevas empresas, sino también de la capacidad de las existentes para expandirse y consolidarse.

*David Cervantes Arenillas es Economista Senior de BBVA México.

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