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La inédita crisis que enfrenta la UNAM

Opinión
Con la finalidad de impulsar la transición digital en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por primera vez en sus más de 110 años de historia, la Máxima Casa de Estudios sustituyó los masivos exámenes de ingreso presenciales en estadios y sedes físicas por una evaluación 100% en línea. Sin embargo, lo que prometía ser un hito de modernización derivó en una crisis institucional inédita.
Y es que el reciente proceso de selección de ingreso a nivel licenciatura para el ciclo escolar 2026-2027 en la UNAM demostró que la tecnología administrada sin las salvaguardas éticas y técnicas adecuadas, puede convertirse en el mayor enemigo de la equidad meritocrática.
Al proceso de selección 2026-2027 de la UNAM se registraron más de 191,000 aspirantes que competían por poco más de 21,000 lugares ofertados para las 134 carreras de la institución.
La controversia en la Máxima Casa de Estudios estalló tras la publicación de los resultados. Los informes oficiales de la Dirección General de Administración Escolar revelaron la cancelación del examen a cerca del 2% de los aspirantes -más de 1,100 pruebas invalidadas durante la aplicación y miles más bajo investigación posterior- debido a irregularidades y conductas contrarias a la convocatoria.
Entre las irregularidades detectadas mediante los sistemas de monitoreo remoto destacan el uso no autorizado de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) generativa para la resolución en tiempo real de los reactivos, así como la suplantación de identidad y redes de apoyo externas. Lo anterior, derivó en anomalías estadísticas en las curvas de rendimiento, donde puntajes de aciertos históricamente inalcanzables sufrieron una inflación repentina.
Frente a la presunta vulneración de uno de los procesos más respetados del país, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, tomó una determinación sin precedentes en esa institución de educación pública superior. Ordenó la creación de una Comisión Técnica Especializada integrada por especialistas en cómputo, estadística y legislación universitaria para auditar de forma integral los datos, la infraestructura tecnológica y los resultados del examen.
Así mismo, la rectoría puso en marcha varias acciones directas, como la suspensión temporal de inscripciones en carreras con variaciones atípicas de aciertos mínimos para revisar caso por caso; la realización de una evaluación forense digital de los registros de tráfico y video capturados por la plataforma durante la prueba, así como la imposición de sanciones normativas y posible inhabilitación para aspirantes que hayan utilizado servicios de terceros o herramientas automatizadas para cometer fraude en el examen de selección.
Y es que la autonomía y el prestigio de la educación pública descansan sobre el principio inalienable del esfuerzo personal, por lo que, permitir que la IA sustituya al mérito académico vaciaría de sentido el acceso a la universidad. Por lo anterior, el rector Lomelí Vanegas enfrenta el compromiso de resolver con presteza las revisiones para devolver certidumbre a los miles de jóvenes admitidos de manera honesta.
Ante las irregularidades detectadas en el examen de admisión, la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso a la Licenciatura 2026 recomendó aplicar a la brevedad un examen de control de manera presencial, bajo formato conveniente con versiones diferentes que resulten suficientes para el número de aspirantes.
El rector Leonardo Lomelí consideró pertinente la recomendación de la comisión para garantizar el acceso a la licenciatura. Ofreció disculpa a las aspirantes que habiendo sido aceptados limpiamente serán convocados a presentar este mecanismo. “El hacer trampa es algo que no solamente daña a la institución, daña a la sociedad en su conjunto, es algo que erosiona el tejido social”, apuntó el rector.
El examen de control lo deberán presentar aquellos aspirantes que ya recibieron un aviso de selección para ingresar a la Universidad mediante el examen original. Así mismo, serán convocadas aquellas que obtuvieron un número de aciertos igual o superior al menor puntaje que permitió el ingreso entre 2021 y 2026 al mismo programa, plantel y modalidad.
La enseñanza que deja esta controversia en la UNAM a otras instituciones de educación superior en México es contundente: La digitalización masiva de evaluaciones no se resuelve con la compra de software de vigilancia (proctoring) o algoritmos de reconocimiento facial, los cuales resultan fácilmente esquivables para redes organizadas o sistemas avanzados de IA.
Los algoritmos de supervisión por cámara y bloqueo de navegador nacieron para detectar trampas tradicionales (mirar a los lados, abrir pestañas adicionales). Sin embargo, éstos, hoy resultan obsoletos frente a herramientas de IA generativa, segundas pantallas invisibles al software o redes de apoyo en tiempo real, por lo que, confiar la integridad académica únicamente a un programa informático crea una falsa sensación de seguridad.
Quizá sea pertinente que las autoridades universitarias, no sólo de la UNAM, sino del resto de universidades públicas, visualicen otros métodos para la selección de ingreso de los aspirantes, en virtud del avance tecnológico en la presente era digital, abandonando el esquema de la aplicación del examen de selección de opción múltiple. El sistema universitario puede migrar hacia modelos de evaluación multidimensionales centrados en la resolución de problemas del mundo real, que, permita evaluar la capacidad del aspirante para abordar escenarios complejos y no estructurados, donde no existe una única respuesta correcta memorizada, sino la exigencia de aplicar pensamiento crítico.
También, que contemple la identificación y navegación de redes de nodos (como un libro, una biblioteca, un conferenciante, etc.), a efecto de analizar cómo el estudiante localiza fuentes de información confiables, conecta conceptos multidisciplinarios y discrimina el ruido de la evidencia dentro de un ecosistema de información caótico; y que evalúe el uso colaborativo y transparente de herramientas digitales para argumentar, proponer soluciones viables y defender posturas con sustento analítico.
La coyuntura que enfrenta la UNAM ofrece una oportunidad inédita para liderar la innovación educativa en América Latina. Mantener un esquema que promueve la simulación y cuya seguridad exige un despliegue panóptico resulta insostenible.
Sustituir la prueba estandarizada por un proceso progresivo -basado en talleres de ingreso, evaluación de competencias conectivas y resolución colaborativa de casos- devolvería a la universidad su carácter integrador. El verdadero mérito no reside en responder 120 preguntas de memoria en tres horas, sino en saber qué hacer con la información cuando los datos están conectados y los problemas del mundo exigen respuestas complejas. Este es el desafío que deberán encarar las universidades públicas en la actual era digital.

