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Opinión

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Otro año de rompimientos

Los mercados mostraron alguna reacción el pasado lunes. No obstante, al momento de escribir estas líneas vemos pocos cambios en las bolsas, en los niveles de las tasas de interés, en el valor del dólar y hasta en el precio del petróleo.

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OpiniónEl Economista

La captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos y la sustitución política de Venezuela impulsó a muchas corredurías a intentar expresar una opinión sobre el evento geopolítico. El asunto no es nada trivial, pero tampoco hay ninguna idea precisa, salvo que el gobierno de Estados Unidos nos puede seguir sorprendiendo con acciones fuera de la ley y que apunten a sus propios intereses.

En cualquiera de esos casos es plausible pensar que no habrá hechos violentos que sacudan a los mercados. De hecho, eso es uno de los mayores intereses de la administración del presidente Trump. Al menos así lo ha demostrado en los hechos.

Los mercados mostraron alguna reacción el pasado lunes. No obstante, al momento de escribir estas líneas vemos pocos cambios en las bolsas, en los niveles de las tasas de interés, en el valor del dólar y hasta en el precio del petróleo. La concentración de los inversionistas parece seguir atenta al nivel de actividad económica y a lo que pueda pasar con las políticas monetaria y fiscal, así como en el desenlace de la promesa de la Inteligencia Artificial (IA) para continuar revolucionando al mundo.

Los eventos geopolíticos rara vez causan un impacto permanente en los mercados, y en esta ocasión tampoco han detonado una fuerte reacción inicial. El cuestionamiento principalmente se ha centrado en ¿Qué sigue tras la intervención en Venezuela? y cómo cambia o no las estrategias de inversión.

La verdad es que muy poco. El régimen Chávez – Maduro ha logrado disminuir fuertemente la influencia de Venezuela en la economía global. Hace cincuenta años Venezuela equivalía al 1.0% del PIB global y producía 3.5 millones de barriles de petróleo al día (8% de la producción global), hoy en día, el país no llega a producir ni siquiera el millón de barriles y el tamaño de su dañada economía apenas representa el 0.1% del PIB mundial. Cualquiera que sea el escenario para Venezuela en los meses siguientes es de esperarse que el impacto sobre la economía mundial sea poco perceptible.

Lo más llamativo del evento es la ausencia de ideología. Nadie habla de liberación ni de instauración de una democracia; no hay referencias hacia justificaciones en el plano de las leyes internacionales. El gobierno norteamericano no ha dado su respaldo a la oposición en Venezuela. Se trata de una manifestación de poder unilateral con un interés específico en el petróleo y las famosas “tierras raras” en una región donde ambos elementos abundan sin ser explotados.

Los inversionistas en el plano global, por ello, descartan un efecto significativo; tan solo revelan la manifestación de algunas preocupaciones. El foco central sigue siendo el crecimiento y la respuesta de las políticas monetaria y fiscal en caso de que hubiese en efecto alguna afectación.

Por ahora vemos a las bolsas en su mismo estado de sobrevaluación, alimentadas por la narrativa de un elevado crecimiento de utilidades, en especial en los sectores relacionados con el tema de la IA. Las tasas de interés se ubican en los mismos niveles de los últimos meses, con la idea de que la Reserva Federal (FED) seguirá reduciendo la tasa de referencia; quizás el valor del dólar se fortaleció un poco en los últimos días, pero no hay apuestas concretas en su favor hacia los siguientes meses. Por último, el mercado de bienes básicos como el oro, la plata o el cobre se mantienen fuertes, tal vez por reflejar en mayor medida el afán de diversificación y el foco que todos ven en el nuevo reordenamiento mundial América/Eur-Asia/Asia del Este.

En menos de once meses habrá elecciones intermedias en Estados Unidos. La posición de la administración del presidente Trump no es tan fuerte como lo fue hace un año. Los resultados de elecciones locales en el último trimestre de 2025 fueron decepcionantes para los republicanos; si a eso le añadimos el escándalo Epstein, la persistencia de una inflación en rubros clave como mercancías de uso básico o comida y señales de debilitamiento en el empleo, no debemos dudar de que el gobierno hará cualquier cosa para fortalecer su popularidad. De entrada, ejercerá un enorme gasto ya aprobado que implicará un déficit fiscal mayor, presionará al máximo y actuará para modificar el criterio de la Reserva Federal con tal de reducir las tasas de interés, sobre todo decidiendo quién la presidirá; si es necesario, la especulación de anexar Groenlandia o apretar más tuercas en temas comerciales ya no serían sorpresivos.

Entramos en un escenario en donde nos faltan por conocer muchos eventos. Hay un reordenamiento que implica la ruptura de estructuras que considerábamos como seguras. Esperemos que dicha tendencia no les quite la concentración a los inversionistas de las variables económicas. Por lo pronto la mejor conclusión es pensar que dentro de todo lo que haga el presidente Trump no está la intención de sacudir a los mercados como en la primavera del 2024, con eso, los rendimientos seguirán siendo positivos y la posibilidad de una corrección sería menor.

Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com. Twitter: @invexbanco.

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