Por primera vez voy a coincidir con López Obrador y no voy a participar en la consulta del próximo domingo, pero a diferencia de él, yo sí quiero que se juzgue a los expresidentes y a cualquier funcionario que haya cometido un delito.

El presidente ha dicho en varias ocasiones que no está de acuerdo con que se juzgue a los expresidentes y no piensa participar en la consulta, por lo que es inexplicable que fuese él, quien la convocó y redactó la pregunta para juzgarlos.

La pregunta inicial fue modificada por la Corte y no se limita a los expresidentes, sino que puede incluir también a los jefes del gobierno de la Ciudad de México, a los gobernadores y a cualquiera que haya ocupado u ocupe un puesto público.

Si fuera una consulta seria, la respuesta debería ser Sí para no ser cómplices de la corrupción, pero es una tomadura de pelo, porque no se requiere de una consulta para juzgar a cualquier funcionario público. Es obligación del gobierno y la fiscalía perseguir cualquier delito que se haya cometido en contra del erario público. De hecho, ya hay varias denuncias en contra de los expresidentes y lo único que habría que hacer es sacarlas de la congeladora.

Si fuera una consulta seria, habría la obligación de participar en la que es la primera consulta organizada por el INE, pero como es una simulación que no tiene razón de ser, yo creo que no se debe participar. La consulta es una burla a la participación ciudadana y una estrategia para distraer nuestra atención, ante los malos resultados del gobierno.

La consulta del domingo está usando un instrumento constitucional de gran importancia, que debe servir para conocer la opinión de la gente sobre reformas a la constitución o grandes proyectos nacionales, para que López obrador cobre cuentas del pasado.

El presidente quiere hacer creer que los que no oponemos a esta consulta, estamos en contra de la democracia participativa, miente. En primer lugar, la democracia participativa va mucho más allá de consultas, referéndums y plebiscitos y busca que la ciudadanía participe en las decisiones y la vigilancia diaria del gobierno, no sólo en consultas cada tres años.

Por otro lado, las consultas deben ser un ejercicio serio, no una estrategia del presidente, para justificar su falta de actuación en contra de la corrupción de los expresidentes y funcionarios públicos del pasado. O sea, si se lo pide la gente va a actuar en contra de ellos, pero como es casi imposible que se logre una participación de 40%, la consulta será inválida y por lo tanto seguirá siendo cómplice de la corrupción del pasado. 

No hay ninguna razón para participar en la consulta del domingo, será mejor que fracase para que la participación de la gente no vuelva a ser utilizada en forma irresponsable y en beneficio o perjuicio de alguien, como pretende López Obrador.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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