No es la primera vez que se miente descaradamente desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Lo que resulta más vergonzoso es que en esta ocasión haya sido con el letrero de México enfrente. Alguien que no tuvo recato para repetir un discurso totalmente fuera de lugar y muy desafortunado. Tanto, que los representantes de China y Rusia no dudaron en hacerle ver sus errores y recordarle en dónde estaba.

Ignorar lo que pasa en un mundo hiper conectado en el que todo afecta a todos, tiene consecuencias muy graves. Más aún cuando ostentas el título de Jefe de Estado y se te da la palabra en un micrófono cuyo eco no sólo se escucha en tu rancho sino en todo el mundo. Aunque vale la pena subrayar que muchos lugares dentro del Consejo de Seguridad se quedaron vacíos, lo cual refleja la nula credibilidad de quien habló. 

Se cree salvador y redentor pero la realidad se encarga de recordarle todos los días su tamaño minúsculo. Su ambición por pasar a la historia es tan grande como su ignorancia y el ridículo que hace cuando, intentando sorpender al mundo, sólo provoca que el mundo confirme la desgracia que azota a México bajo su mando mediocre y miserable. 

Hay delirios que confunden la mentira sistemática con “verdades universales”, hay quienes habiendo perdido el piso se atreven a suponer que el mundo creerá sus mentiras simplemente porque lo dicen ellos. No deja de impresionar su nivel de cinismo y su capacidad de hablar mucho sin decir absolutamente nada.

Es vergonzoso querer aparecer como “salvador” de los pobres cuando no entiendes que la pobreza se combate generando riqueza y no destruyéndola; cuando quieres parecer “bueno” por hablar de “fraternidad” y “bienestar” pero todas tus decisiones, tus políticas y tus discursos están motivados por el odio, el rencor, el resentimiento y sólo abonan a la división y a la polarización.

Se necesita estar completamente desconectado de la realidad para proponerle al mundo algo que eres absolutamente incapaz de hacer e incluso peor, cuando has hecho exactamente todo lo contrario en tu país. Pregonar autoridad moral y querer repartir la riqueza de otros cuando jamás la has generado ni has creado un solo empleo; peor aún, cuando eres responsable de multiplicar la pobreza y la miseria en tu propio país. Igualmente desafortunado llenarte la boca hablando de “combate la corrupción” cuando además de multiplicarla, te rodeas de delincuentes a quienes concedes total impunidad y prefieres abrazarlos que llevarlos ante la justicia.

Cantinflas hablando ante la “ONU” era más creíble, más coherente, más convicente, más agradable, más simpático y más estadista que la vergüenza que hemos presenciado. Ojalá el mundo entienda que esta pesadilla en México es pasajera, ojalá los mexicanos hagamos que termine pronto.

*El autor es presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

aregil@ipea.institute

Twitter: @armando_regil