Judeocristianos como somos los occidentales, a lo largo de los años hemos convertido a la cruz en un símbolo de algo sagrado y también en un signo muerte. Ahí donde haya una cruz los muertos sólo quieren paz.

Pero hay una cruz que es algo más que muerte y altares. Es la Cruz Roja, que acaba de cumplir 155 años de haberse fundado y de ser el actor noble en decenas de guerras. La cruz roja con el pendón blanco de fondo se escogió porque no representaba a país alguno, o dicho de otra forma, los representa a todos.

De los episodios heroicos de la Cruz Roja más conocido está el de la terrible Batalla del Somme, en la Primera Guerra Mundial, en la que lograron rescatar vivos a centenas de jóvenes soldados destinados a perecer bajo el gas venenoso y el frío.

El Archivo Gustavo Casasola nos entrega esta semana esta foto que merece una historia. Una joven mira fijo a la cámara mientras un hombre, seguramente un médico, inyecta una sustancia en los ojos de un paciente. ¿Qué tiene el enfermo? ¿De verdad le están inyectando los ojos?

Y en el centro de la foto, el detalle que describe a la perfección a la Cruz Roja: la muchacha toma con firmeza la mano del enfermo: el trabajo de los miles de voluntarios de la Cruz a lo largo de casi dos siglos de historia.

Sigan el contenido del Archivo Gustavo Casasola en sus redes: www.casasolamexico.com y @ArchivoCasasola

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Concepción Moreno

Columnista y Reportera

Garage Picasso