El pasado viernes, a una pregunta expresa del corresponsal de Bloomberg, AMLO señaló que no tiene pensado ratificar a Alejandro Díaz de León como gobernador del Banxico. Esto lo hizo después de dos días seguidos de ataques al Banco, principalmente porque no hubo un remanente de operación para ser transferido al gobierno. Aunque AMLO exigió al gobernador explicar por qué no hubo remanente, ya el Banco había ofrecido en el boletín respectivo, una puntual explicación al respecto. Igualmente véase la didáctica entrevista a la subgobernadora Irene Espinosa (https://youtu.be/xE9k7zDoQTQ).

Que ahora AMLO lo mencione es porque buscaba un pretexto para un embate contra el último organismo autónomo que no había atacado. Pero sus reclamos son ridículos, pues aprovechó para decir que el Banxico debería explicar cómo opera la política monetaria. “Eso es un asunto del pueblo que tenemos que conocer”, dijo. Si algo ha hecho el Banco desde hace años, y muy bien, es ofrecer explicaciones de como funciona la política monetaria, cuales son los objetivos y funciones del banco central y por qué las reservas internacionales no se pueden destinar a gasto del gobierno (construir escuelas, hospitales, adquirir vacunas, etc). Basta con consultar múltiples documentos en su página web. En clasificaciones internacionales, Banxico aparece como uno de los institutos centrales más transparentes, que mejor comunica y con un buen mecanismo de rendición de cuentas.

Si bien está en todo su derecho, claramente decir que no va a ratificar al gobernador en el cargo es una vendetta política, pero sobre todo una señal que va a intentar capturar al banco central. ¿Qué necesidad había de decirlo siete meses antes de la conclusión del cargo del gobernador? AMLO insiste que respeta la autonomía del Banco. Así es, lo trágico es que podría capturarlo sin violentar la autonomía. Al proponer un gobernador afín a su ideología, será relativamente sencillo que las decisiones sean favorables a los propósitos del gobierno, cuando menos por 3 a 2 votos.

Al delinear el perfil del próximo gobernador, AMLO dijo que será alguien “con dimensión social, muy partidario de la economía moral”. ¿A qué se refiere? Consultando (https://laeconomia.com.mx/economia-moral/) vemos que la economía moral se refiere a un sistema primitivo, de no mercado, acorde con la visión de la economía del trapiche. Dice: “la economía moral es una serie de mecanismos redistributivos y de ayuda recíproca, comunitarios y familiares, que constituyen una red de seguridad social con intercambios no comerciales de alimentos, donaciones a los necesitados, regalos recíprocos y acuerdos de compartir alimentos a cambio de compartir trabajos”. Cómo un banco central moderno puede conducirse de acuerdo con estos lineamientos es absurdo. Es pretender que Banxico regale dinero.

Finalmente preocupa que por primera vez habrá una Junta de Gobierno integrada sin ningún miembro procedente del Banco. Éste es muy complejo y para ello siempre es útil al menos un miembro con memoria histórica institucional. Se avecinan tiempos turbulentos para Banxico.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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