Imposible saber qué hacer para apagar las llamas que arden y reducen el Medio Oriente a cenizas. Si Estados Unidos tiene una responsabilidad en la destrucción de Iraq por su intervención en el 2003, también tendrá una responsabilidad por su pasividad en la destrucción de Siria a manos de Bashar el Assad apoyado por Teherán y Moscú, por su gran pasividad. En el caso sirio, Donald Trump parecía, hasta ahora, menos insensible que su predecesor Barack Obama quien a pesar de sus amenazas dejó el régimen de Damasco masacrar con gases a su población civil impunemente. Después de una acción similar, Trump mandó bombardear posiciones del verdugo Bashar el Assad, pero sobre todo instauró severas sanciones a sus dos patrocinadores, y por ende corresponsables del drama sirio, Irán y Rusia.

Pero su decisión de retirar a los 2,000 consejeros estadounidenses constituye una victoria para estos dos países, mientras asesta un golpe fatal al único aliado confiable de occidente en la región, los kurdos sirios. Si se confirma el retiro estadounidense del escenario sirio, el régimen de Damasco, apoyado por Irán, empezará a atacarlos, con la ayuda de Turquía que también se prepara a un ataque masivo.

Los kurdos representan el mayor pueblo sin derecho a su estado en el mundo con más de 30 millones de personas que desde los años 1920 han sido constantemente oprimidos y seguido masacrados, de la forma más cruenta por los países donde vivían como Iraq, Irán, Siria y Turquía.

Con la invasión de Iraq por Estados Unidos pudieron finalmente llevar una vida más segura con la obtención de una gran autonomía dentro de la nueva federación iraquí con derechos políticos, culturales e incluso defensivos. No así en los tres otros países. El desmantelamiento de Siria y el apoyo militar de Estados Unidos para la lucha contra el Estado Islámico dio una esperanza a los kurdos sirios que siempre desde que existe Siria habían vivido en condiciones terribles, sin ningún derecho cívico o cultural. La maldición de los kurdos que nunca pudieron o supieron interesar a aliados externos parecía en vía de cesar.

La decisión de Trump de desentenderse de lo que pasa en Siria, como lo había hecho Obama antes, los pone indefensos en manos de sus cuatro enemigos mortales que unirán sus fuerzas para aniquilarlos. Mientras tanto, los kurdos de los cuatro países nunca pudieron unirse para apoyarse y defenderse mutuamente.

Más que nunca Moscú es el dueño del ajedrez sirio y ante la ineptitud de sus posibles contrincantes, Estados Unidos, Europa y el mundo árabe decidirá de la suerte, hasta de la supervivencia, de 3 millones de kurdos sirios y en realidad del resto de los 22 millones de habitantes del país, de los cuales ya más de 5 millones tuvieron que salir para sobrevivir.

*Jefe del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM.