En el artículo anterior comentamos la problemática de la producción y rentabilidad del trigo en México, así como los desafíos que se enfrentan en esta actividad agrícola para abastecer con esta materia prima a la industria harinera.

A continuación mencionaremos como en FIRA se apoyan programas que buscan cumplir con esta tarea así como mejorar las condiciones de rentabilidad para el productor, es decir, incrementar la rentabilidad de la Red de Trigo en su etapa de producción primaria, a través del desarrollo y ejecución de programas tecnológicos y financieros.

En la producción nacional de trigo para consumo humano existe un déficit de trigos harineros y hay un excedente de trigos cristalinos, mismo que se destina al sector pecuario y a la exportación. Por lo anterior, es importante para el Estado mexicano orientar la producción nacional de acuerdo a las necesidades de consumo del país.

En el 2013 la industria molinera de trigo en México consumió 6.2 millones de toneladas de trigo. Se realizan importaciones de este cereal, principalmente, para compensar el déficit en la producción nacional de trigos panificables o para realizar mezclas de éstos, y en menor medida, se requieren trigos para la elaboración de alimentos balanceados, especialmente cuando el precio resulta atractivo en relación con otros granos forrajeros. En el 2013, según un reporte de la Cámara Nacional de la Industria Molinera de Trigo con datos de aduanas, se importaron 4.166 millones de toneladas de trigo, de las cuales 70.7% provenía de Estados Unidos, 24.3% de Canadá y el resto de otros países.

Ante la situación ya comentada, debemos impulsar una producción de trigo ligada a las necesidades de la industria. No es sostenible la producción orientada a un mercado de exportación o de uso forrajero, porque ocasionalmente se presentarán productos sustitutos por precio principalmente, dado que la industria ganadera tiene la capacidad de adaptar sus raciones a la disponibilidad de diversos granos y forrajes.

Los desafíos de las propuestas de mejora consideran incorporar componentes tecnológicos para la reducción de costos de cultivo, con la implementación de actividades como la labranza reducida o labranza secundaria, la labranza en surcos, el uso eficiente de la fertilización nitrogenada, el uso eficiente del agua, el uso de productos orgánicos, etcétera.

El papel de FIRA es importante, ya que participa e impulsa estas oportunidades a través de sus programas tecnológicos para mantener la productividad de la red de valor, específicamente de la tecnología del agua, energía, nuevas variedades, uso eficiente de los fertilizantes, entre otras. Es decir, todo con miras a una agricultura sostenible.

Su componente financiero y de esquema de negocio se basa en el desarrollo de proveedores, principalmente por medio de esquemas parafinancieros que provean a la industria harinera de la materia prima con el volumen, la calidad y la oportunidad requeridos, además de apuntalados por mecanismos de administración de riesgos que le den seguridad y respaldo a los participantes.

*Gonzalo Rodríguez Hernández es especialista de la Subdirección de Programas para la Población Prioritaria de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]