“Estamos viviendo en tiempos sin precedentes”. Esta frase, cada vez más usada y normalizada no sólo en el mundo de las finanzas sino en diversos ámbitos, hace pensar que tal vez los sucesos y cambios que se están viviendo podrían ser indicadores de una transición mucho más estructural.

Actualmente, alrededor de 90% de los países desarrollados están ofreciendo tasas menores a 1% y el monto de bonos con tasas negativas, que actualmente equivale a casi 16 trillones de dólares, está oscilando de nueva cuenta muy cerca de sus máximos históricos.

Por su parte, la economía a nivel global se ha visto duramente impactada por los efectos causados por la pandemia de Covid-19, con niveles de desempleo similares a los de las grandes crisis, caída en la confianza en los consumidores y en la producción. A pesar de todo esto, se han visto en los mercados de renta variable rebotes importantes y estar cotizando también muy cerca de sus niveles más altos en la historia.

Ante este escenario, las preguntas obvias son: ¿se está en una burbuja? Y de ser así, ¿en qué momento va a estallar? ¿Qué pasará durante los próximos años?

Al parecer, efectivamente el mundo y la manera en que muchos sectores funcionan, incluyendo las finanzas y el modo de invertir, está en una transición que posiblemente sea permanente. El comercio electrónico, la globalización, tecnología y la disponibilidad de información hace que las tendencias inflacionarias estén acotadas. Esto quiere decir que, hacia adelante, y sobre todo, en el largo plazo, será difícil que se vean incrementos importantes en los precios. Si se añade a la fórmula que el crecimiento se ha visto impactado es posible que se siga observando un entorno de muy bajas tasas en el mediano plazo.

En este escenario de bajas tasas, los activos de riesgo se ven beneficiados, ya que los fondos de pensiones, personas físicas e inversionistas en general se ven obligados a buscar en instrumentos más volátiles los rendimientos que los bonos no les están ofreciendo. Esta búsqueda de retornos positivos podría ser la explicación más sencilla para los niveles actuales de las bolsas en el mundo y las valuaciones extendidas en ciertos activos.

Finalmente, determinar el valor justo de los activos cada vez será más complicado ya que las herramientas y modelos tradicionales puede que no se acomoden a este nuevo mundo. Dicho esto, es verdad que algunos instrumentos financieros van rumbo a tener valuaciones que, para algunas personas, ya son consideradas como “burbuja”, pero puede que aun así mantengan su tendencia positiva.

Por otra parte, con el afán de incentivar la economía, los niveles de deuda podrían seguir incrementándose, pero no hay que perder de vista que en algún momento estos “tiempos sin precedentes” tendrán que terminar y alguien deberá pagar las consecuencias.

Hacia adelante no hay que perder de vista que se vive en un mundo de tasas excepcionalmente bajas y mercados con valuaciones por encima de sus promedios históricos, con lo que los periodos de volatilidad seguirán haciéndose presentes. Dado lo anterior, es importante mantenerse con un portafolio diversificado y asesorarse con expertos en el tema.

*El autor es VP Client Strategy – BBVA Asset Management.

carloseugenio.llamas@bbva.com