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Opinión

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Tapering no es lo mismo que tightening

Ayer la Reserva Federal (Fed) dio a conocer el último anuncio de política monetaria del año donde mantuvo la tasa de interés de referencia sin cambio y redujo el monto mensual de liquidez inyectado a los mercados a partir de enero.

Más allá de la tasa de referencia, la atención del mercado estaba enfocada en el mensaje del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por su sigla en inglés) y su presidente, Ben Bernanke, para ver si la Fed haría cambios a su programa de estímulos monetarios no tradicionales.

La Fed decidió reducir el monto mensual de recompras en bonos del Tesoro de 45,000 a 40,000 millones de dólares y también redujo el monto de recompras en bonos respaldados por hipotecas de 40,000 a 35,000 millones de dólares. Esta reducción de 10,000 millones de dólares en el programa es menor a los 15,000 millones de dólares que se había estimado en septiembre cuando parecía que el tapering era inminente. Aunque la decisión de la Fed no era el escenario base para este columnista, tampoco fue una sorpresa total para el mercado, ya que casi la mitad de los especialistas encuestados anticipaba que la Fed anunciaría una reducción en su programa de inyecciones de liquidez en esta junta, mientras que el resto vaticinaba que esta decisión se tomaría a más tardar durante el primer trimestre del 2014.

Sin embargo, el monto de la reducción, la decisión de hacerla de una sola vez -por el momento- y la ratificación de que las tasas de interés de referencia se mantendrán bajas por un periodo prolongado fueron bien recibidas por el mercado. Con esta decisión de hacer un ajuste modesto en el programa de recompras, la Fed se ha dejado suficiente flexibilidad para mantener o recortar de manera más agresiva el monto de liquidez inyectado dependiendo del desempeño de la economía.

La decisión fue tomada en un contexto evidente de recuperación y de menores riesgos exógenos -dado el acuerdo presupuestal alcanzado en el Congreso- y uno donde los miembros del FOMC parecen estar cada vez más conscientes de las distorsiones que su política monetaria puede estar provocando en los mercados.

El mercado claramente interpretó el anuncio como una buena señal de que los fundamentos económicos han mejorado lo suficiente como para que la Fed pueda comenzar a retirar los estímulos no tradicionales.

Es importante destacar que la disminución y eventual desaparición del programa de recompra de bonos no significa que la Fed comenzará a reducir su balance, esto ocurrirá hasta que los instrumentos que ha adquirido lleguen a vencimiento.

Para contextualizar el monto de la reducción en el programa, vale la pena recordar que a partir del anuncio del primer programa de compra de bonos (QE1) anunciado en el 2008, el balance de la Fed se ha cuadruplicado pasando de 900,000 millones a 3.6 billones de dólares, representando casi una tercera parte de las compras en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense.

La Fed fue muy enfática en diferenciar entre tapering?y tightening, refrendando su compromiso de mantener?las tasas de interés cercanas a cero durante el 2014 y parte del 2015, lo cual aún constituye una política monetaria altamente expansiva.

Por vacaciones, esta columna se volverá a publicar hasta el 9 de enero.

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