La región Sureste, para fines de atención por FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) como banca de segundo piso , se conforma por los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. Cuenta con 12.1% de la superficie del país y 9.9% de la población nacional (Inegi, 2015)

De los municipios, 65% está clasificado como de alta o muy alta marginación, destacando Yucatán y Chiapas, con 82.1 y 67.0%, respectivamente (Renapo, 2015). Es una región con la población muy dispersa, asentada en 29,823 localidades, de las cuales sólo 14 tienen una población mayor a 50,000 habitantes. Para el 2012, la región Sureste contribuyó con 13% del PIB nacional y con 8.5% del PIB agropecuario nacional (Inegi, 2015).

Es una región que se caracteriza por tener niveles de eficiencia productiva por abajo del promedio nacional; a manera de ejemplo, se toma el rendimiento promedio de maíz para el 2012 (cultivo representativo para todo el país). El rendimiento promedio en el Noroeste de México es 9.08 ton/ha; a nivel nacional es 3.2 ton/ha y en el sureste sólo es de 1.8 ton/ha.

En virtud de lo anterior, la baja productividad en el campo obedece a una serie de diversos factores como la pulverización de predios, tenencia de la tierra, tecnología, acompañamiento técnico, financiamiento y la ausencia de economías de escala; factores, entre otros, que hay que atender a fin de mejorar los indicadores en el sector.

La situación en el Sureste establece una serie de retos que hay que enfrentar y vencer para detonar la productividad y, con ello, elevar el nivel de vida de los productores del sector agropecuario y rural. Como institución financiera especializada en el apoyo a este sector, FIRA se plantean cinco retos institucionales:

  1. Una diversificación productiva: mayor penetración financiera en las líneas productivas actuales y apoyo a nuevas líneas productivas.
  2. Llevar a cabo un proceso de vinculación entre las redes productivas con sus diferentes actores.
  3. Generación de programas de desarrollo y esquemas productivos innovadores.
  4. Crecimiento de la oferta de financiamiento, integrando apoyos y programas especiales.
  5. Utilizar los recursos anteriores para la generación de valor, incorporando a los demás actores de la industria, tanto privados como gubernamentales.

Como institución avocada al fomento y apoyo del sector, es necesario llevar acabo el desarrollo de estructuras de apoyo a la misma y a sus intermediarios financieros para potenciar los esfuerzos institucionales: fortalecer los despachos; capacitar a los técnicos (propios y externos); fortalecer las estructuras bancaria, y darle mayor participación a los productores para comprometerlos en el proceso. Lograr lo anterior derivará en una serie de oportunidades para el sector, las cuales se abordarán en la segunda parte de este artículo.

*Antonio Ramírez Monroy es director regional en el Sureste en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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