En la primera parte de este artículo mencioné las oportunidades para los productores y empresarios del sector agroalimentario en la región sureste del país. En este complemento procuraré destacar algunos de sus retos, que son propiamente ventanas de oportunidades para impulsar el desarrollo en la región.

El crecimiento que observa el establecimiento de plantaciones forestales comerciales en el sureste, como es el caso de Tabasco, ha representado en este primer semestre del año más de 100 millones de pesos en los saldos de cartera de FIRA, como resultado de su coordinación con la Sagarpa, las dependencias estatales y los productores que han permitido instrumentar adecuadamente el Fondo Nacional Forestal, programa gubernamental de apoyo a los proyectos forestales que, además, son atractivos en el portafolio de negocios de los intermediarios financieros bancarios y no bancarios.

De igual manera en la red café también es importante distinguir los apoyos que por más de 800 millones de pesos tiene el Fircafé en garantías para apoyo a los productores en la renovación de cafetales, tema que actualmente es trascendental por los efectos diferentes que se tienen con la presencia de la roya en ese cultivo. En Chiapas, más de 180,000 productores dependen del aromático al cultivar más de 250,000 hectáreas que requieren de inversiones en viveros, renovación, acompañamiento técnico, seguros y coberturas para recuperar la productividad y competitividad de sus proyectos y para contribuir a mejorar la posición en el mercado internacional por el buen café que se produce.

En México, la industria de la carne de cerdo se concentra en seis estados y Yucatán ocupa el quinto lugar de producción. Esto quiere decir que ésta es una de las actividades productivas más importantes del estado y que muchas familias se benefician de ella, ya que se basa en proyectos de largo plazo que generan diversas fuentes de empleo en toda la cadena de valor. Para hacer de esta actividad una de mayor impacto social, FIRA y los intermediarios financieros fortalecen esquemas de aparcería, aprovechando la alianza entre empresas consolidadas, como es el caso de Grupo Porcícola Mexicano, con productores que les permite mediante innovaciones tecnológicas mantenerse en la vanguardia en la engorda de cerdos y contribuir de esta manera con buenas prácticas de manejo para el cuidado del medio ambiente.

Lo anterior impacta igualmente en la productividad y rentabilidad de las empresas a fin de fortalecer los esquemas de administración y dispersión de riesgos para las inversiones que se realicen en el sector agroalimentario, reto que implica buscar fórmulas novedosas, como en el caso de la creación de fondos de garantía, fondos de aseguramiento y esquemas de integración de productores a la industria que le vienen muy bien al sureste de nuestro país, rico en condiciones favorables de clima, agua y tierra, y que cuenta con gente emprendedora.

*Antonio Ramírez Monroy es director regional del Sureste en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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