El sureste mexicano cuenta con una superficie de 21.4 millones de hectáreas, equivalentes a 11.8% del territorio nacional; presenta una superficie sembrada aproximada de 2.6 millones de hectáreas (12.0% de la superficie sembrada nacional ). Asimismo, la región es líder en producción de café, palma aceitera, cacao, plátano y miel

Con respecto a la actividad ganadera, su crecimiento durante los últimos años ha sido relevante y de continuar aprovechando las ventajas que se han generado en el entorno nacional e internacional, se perfila con mucho potencial para incrementar su participación: para el 2012, representaba 25% de los saldos de cartera de FIRA, institución de la banca de desarrollo que coordina la SHCP, con 1,301.3 millones de pesos; mientras que la agricultura, con 3,008 millones de pesos, equivale a 58% del total regional.

Para lograr el desarrollo y la consolidación de las actividades en la región sureste, se requieren estructuras que permitan canalizar recursos de manera rentable y eficiente, que permitan atender al mayor número de usuarios demandantes de crédito para dinamizar sus actividades; para ello, la región cuenta con apenas 321 instituciones financieras y aproximadamente 1,600 sucursales ubicadas, la mayoría de éstas, en las principales ciudades y localidades.

A junio del 2016, las principales redes de valor apoyadas con financiamiento en el sureste son la carne y ganadería bovina doble propósito, con 3,125 millones de pesos, que representan una de las redes sobresalientes de la región. Pymes rurales (1,806 millones de pesos), café (1,408 millones), caña (837 millones), maíz (761 millones), plantaciones forestales (492 millones) y el resto, con 1,808 millones, en su conjunto, presentan un saldo de cartera por 10,237 millones de pesos de la región sureste de FIRA.

Para junio del 2016, la ganadería en su conjunto tiene un saldo de 3,659.5 millones de pesos y representa 36%, para mostrar el mayor dinamismo en este periodo, con una tasa de crecimiento anual de 29.5 por ciento.

Los retos hacia adelante son el cuidado del medio ambiente, que hace necesario promover esquemas que incluyan medidas de mitigación del impacto de las actividades agropecuarias en los ecosistemas, al implementar biodigestores en la porcicultura y sistemas holísticos en la ganadería bovina, entre otros.

Otra vertiente, en la búsqueda de acciones y mecanismos que permitan incrementar la productividad en la ganadería, mediante la optimización del uso de los recursos, sería el desarrollo de proveedores, al aglutinar esfuerzos para incrementar el hato ganadero, mediante el establecimiento de pastos de corte y ensilados, programas de mejoramiento genético; replicar esquemas de aparcería y engorda exitosos; impulsar esquemas para finalizar y beneficiar el ganado en la región; promover la creación de centros de desarrollo de vaquillas; propiciar el desarrollo y producción de carne y leche a bajo costo, que permita su inserción en el mercado regional y nacional; así como fomentar la adquisición de maquinaria y equipo para las unidades de producción.

Paralelo a ello, los programas de apoyo a las organizaciones de productores deben enfocarse hacia el cambio de cultura gremial a la empresarial, mediante la asistencia y consultoría técnica especializada e implementación de sistemas de administración, control y seguimiento, que permitan la medición de impactos y resultados con indicadores de productividad y rentabilidad de las unidades de producción pecuaria de la región.

*Antonio Ramirez Monroy es director regional del Sureste en FIRA.

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