El artículo 1° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...”. Por supuesto, sabemos que para que este principio de igualdad y solidaridad se verifique en la realidad, aún hay amplias brechas por cerrar en cuanto educación, servicios, condiciones laborales, oportunidades en general a las cuales todos podamos acceder desde un piso parejo.

Una de esas deudas es, sin duda, con las mujeres, que en nuestro país representan el 51%, es decir, 64 millones 540 mil 634 mexicanas.

Este año, ONU Mujeres propuso como tema de reflexión “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo del Covid-19”. En ese marco, conviene tener en cuenta que, con todo y los avances, del total de los puestos directivos, 61 de cada cien están ocupados por hombres. Un progreso importante se ha conseguido en el Poder Legislativo, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados donde casi la mitad de las posiciones están ocupadas por mujeres.

En el sector privado, las mujeres emprendedoras son propietarias de poco más de un tercio de las micro, pequeñas y medianas empresas. Que si bien el monto es importante, estas organizaciones son en su mayoría micronegocios, la mayoría también informales, por lo que la incidencia económica aún es muy pequeña en comparación con la liderada por hombres.

Un concepto importantísimo es el del trabajo doméstico no remunerado, el que se hace en casa limpiando, haciendo comida, cuidando niños o personas de la tercera edad. Ese trabajo tiene un valor de casi 23 puntos del Producto Interno Bruto; es equivalente, si se pagara a valor de mercado, a poco más de 62 mil pesos de ahorro por hogar. Bueno, pues el 74% de ese trabajo es de las mujeres, y es una labor a la que también le hace falta equilibrio. 

Otro dato, en mi opinión apabullante, nos lo comparte también el Inegi: más de un millón de mujeres dejaron o perdieron su trabajo. ¿Qué pasó? Se cerraron negocios, o no se cerraron pero despidieron colaboradores. No olvidemos que uno de los sectores más afectados por la pandemia ha sido el turismo, y aquí la mayoría de las ocupadas en el sector son mujeres.

Y si no fue por recorte, muchas tuvieron que dejar el trabajo, no porque quisieran sino porque se han hacen cargo de los hijos que no asisten a la escuela; del cuidado de las personas mayores y de las labores del hogar en general.

Al menos en cuestiones laborales, hay avances importantes en la paridad de género y el empoderamiento de la mujer. Pero la pandemia puede acarrear serios retrocesos. Desde septiembre del año pasado, ONU Mujeres estimaba que de los 96 millones que se pronostica caerán en pobreza extrema, cuarenta y siete millones serán mujeres y niñas. De tal manera que, en el 2021, habrá 435 millones de mujeres y niñas pobres en todo el mundo. De ese universo, y ya en el 2020, 118 millones son mujeres latinoamericanas

Rumbo a sociedades más justas, uno de los mayores retos actuales es la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. “La igualdad de género no es solo un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible”, expresa el quinto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por Naciones Unidas.

@VicenteAmador

Vicente Amador

Maestro en Comunicación

Historias que se cuentan

Consultor de Comunicación, Asuntos Públicos y Estrategia Política.

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