Efectivamente hay un segmento de la economía que mantiene una situación apretada, pero en la vista general, hay un crecimiento bastante robusto en Estados Unidos a pesar que no habrá más estímulos fiscales directos

Al parecer la inflación no provoca, por el momento, una expectativa de crecimiento mala; mientras que sí provoca inquietud con respecto a las futuras acciones de los bancos centrales que claramente deberán tener un sesgo menos laxo.

El ambiente de alto crecimiento y mayor riesgo en el mercado de bonos deja pocas alternativas de decisión a los inversionistas: deben permanecer invertidos en capitales esperando que no haya una corrección fuerte de las bolsas.

Hasta el día de ayer los rendimientos siguen siendo bastante buenos en la mayoría de los activos con riesgo. Ayer se presentó un ajuste leve pero los principales índices de Bolsa se ubican en máximos, el bitcoin supera los 60,000 dólares, Tesla vale 1 billón, más que la suma del resto de las armadoras de coches.

Sin duda, seguimos viendo precios supervalorados, provocados por la distorsión que mantiene a los mercados al alza desde hace varios años.

Estos precios se justifican por dos razones, una, por la persistencia del crecimiento. El día de hoy veremos el dato preliminar del PIB al tercer trimestre. El resultado esperado es de un crecimiento posiblemente menor al trimestre anterior.

El acumulado del año posiblemente descienda. Ya hemos visto ajustes en los estimados de algunas corredurías sobre este dato. La causa es fácil de deducir con la caída en la venta de autos, una baja en inventarios, la ola de Covid-19 de agosto y las fallas en el suministro en las industrias, así como temores relacionados con la inflación.

A pesar de ello los reportes corporativos hasta el momento han sido muy favorables. Ello ha sostenido la idea entre los inversionistas de que las empresas pueden sobrevivir en un contexto duro de crecimiento ralentizado y una inflación que persiste en niveles altos.

Hasta el momento se observan pocas afectaciones de estos temas en los márgenes y el crecimiento en utilidades.

Por su parte el mercado laboral y el consumo continúan registrando datos bastante positivos.

Efectivamente hay segmento de la economía que mantiene una situación apretada, pero en la vista general, hay un crecimiento bastante robusto en Estados Unidos a pesar que no habrá más estímulos fiscales directos; este se cimienta en un consumo elevado, ingreso personal alto, y la facilidad de las personas para obtener empleos mejor remunerados.

Por su parte, continúa el nerviosismo en el mercado de deuda. La Reserva Federal emitirá su próximo comunicado de política monetaria la semana que viene y los inversionistas están atentos a la confirmación de las alzas que se observaron en el mercado de dinero en los últimos días.

Las tasas entre dos y cinco años continúan subiendo a gran velocidad y las de más largo plazo mantienen una tendencia de alza.

Con los mercados de deuda en tales condiciones y la fuerza que aun demuestran los negocios, la decisión de mantenerse invertidos en acciones es muy obvia para los inversionistas.

No es un criterio muy aceptado tratar de anticipar un ajuste mayúsculo, probablemente si usted es un inversionista particular le representará un gran esfuerzo; si es un manejador de portafolios, despegarse de sus competidores le puede costar la pérdida de clientes.

Sigo pensando que lo que puede provocar el rompimiento de este entrampe es la acción de las autoridades. Las discusiones en el Congreso norteamericano sobre el plan de apoyo fiscal del presidente Biden parecen estancarse incluso entre su misma bancada demócrata.

La ausencia de estímulos puede deteriorar en el futuro el perfil tan sólido que hoy muestra la economía.

No se diga lo que pudiera hacer la Fed. El tema de la inflación es candente. Han descendido algunos precios de bienes como el carbón, el aluminio y otros metales industriales desde sus niveles máximos, pero se mantiene la fuerte presión en el precio del petróleo, del gas, el trigo y muy en especial los costos laborales.

Hay quienes califican la postura de no reaccionar en el corto plazo de manera ágil ante los incrementos de precios como el posible gran error de política monetaria de las últimas décadas. Los bancos centrales van a dar mucho más de que hablar en lo que resta de este año y el próximo; eso sí pudiera descarrilar la fuerza de las bolsas.

En México hay mejores alternativas. Si mantiene posiciones en Bolsa, sobre todo del extranjero, le conviene tener una posición en dólares, la correlación inversa está más viva que nunca. Si no tiene posiciones en tasas fijas, el pago recurrente que recibirá en sus inversiones en deuda será cada vez mayor, posiblemente superior a la inflación el año próximo.

Solamente recuerde que, si el ambiente en el exterior se vuelve adverso, los ajustes serán generalizados aquí. La prudencia nunca es mala cuando los mercados muestran una racha tan grande.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.

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