Actualmente, gran parte de la selva lacandona se encuentra deforestada debido a la tala inmoderada por parte de industrias madereras y por la apertura a actividades agropecuarias que se llevaron cabo durante la segunda mitad del siglo XX.

En la zona denominada región del Marqués de Comillas, se encuentran los municipios Benemérito de las Américas y Marqués de Comillas, los que -de acuerdo a los estudios realizados por el Consejo Nacional de Población (Conapo)- son considerados como zonas de muy alta marginación donde sus habitantes requieren de alternativas de desarrollo económico y social, vinculándolos con los recursos que existen en la zona; para ello se requiere la recuperación de zonas afectadas por la deforestación y degradadas por actividades agropecuarias ineficientes.

El estado de Chiapas tiene el mayor potencial productivo, principalmente en la región del Marqués de Comillas, con cerca de 1.2 millones de hectáreas de un total de 4.5 millones en México para la producción de palma de aceite y hule.

La situación de marginación y pobreza de esta región ejerce una fuerte presión de subsistencia alimentaria sobre la flora y la fauna de la Reserva de la Biosfera Montes Azules en la selva lacandona; aunado a una incipiente organización de los campesinos establecidos en las zonas de amortiguamiento de esta selva para aprovechar su potencial productivo; así como una escasa inversión e insuficientes proyectos productivos, rentables y ecológicamente viables, puesto que no hay suficientes esquemas financieros que permitan la ejecución de proyectos integrales, pues las garantías reales están limitadas, ya que la tenencia predominante en la región es ejidal y comunal.

En este contexto, instituciones de la banca de desarrollo, como es el caso de FIRA, impulsan con apoyo institucional coordinado proyectos productivos sostenibles y sustentables que mejoran las condiciones de calidad y nivel de vida de los productores de la región de la selva lacandona en Chiapas, con modelos de negocio que han impactado el desarrollo sustentable, social, económico, ambiental y financiero, desde la actividad primaria hasta la vinculación con la industria, con mezclas de recursos federales del Proyecto Estratégico Trópico Húmedo (actualmente, Desarrollo Productivo Sur Sureste) en coordinación con la Sagarpa.

Lo anterior, mediante proyectos que generan una fuente permanente de ingresos para los productores, a través del establecimiento de plantaciones de hule y palma aceitera, que por su naturaleza perenne benefician directamente algunos aspectos ecológicos, como la reducción en la erosión de los suelos, y favorecen la captura de carbono, contribuyendo además con la reforestación de los municipios de Benemérito de las Américas y Marqués de Comillas, proveedores de ecosistemas únicos y de capital natural para el mundo.

En la siguiente entrega de esta nota de análisis, abordaré a mayor detalle las oportunidades de desarrollo a través de la producción sustentable de la palma de aceite y hule para la zona de marginación que se ha mencionado.

*Jaime García Jiménez es el titular de la Agencia Palenque de FIRA.

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