La solución parcial y de último minuto del abismo fiscal estadounidense no gustó a nadie; sin embargo, los mercados de activos de riesgo celebraron. El índice S&P 500 repuntó a 1,460 puntos, su mejor nivel en cinco años. Los republicanos recularon y tuvieron que aceptar aumentos de impuestos a los ricos. Para los demócratas, la solución se queda corta porque no extrae mayores ingresos de los sectores privilegiados, elimina estímulos necesarios y no eleva el límite de la deuda soberana.

El presidente Obama es estatista y abusivo según la derecha, pero la izquierda es el peor jugador de póquer del mundo, alguien sin estómago para pelear que se rinde fácilmente a las demandas de su enemigos.

Existe más o menos consenso de que las finanzas públicas de Estados Unidos requieren consolidarse 3 trillones de dólares durante los próximos 10 años, mediante reducción de gastos o aumentos de ingresos, para estabilizar a mediano plazo la relación deuda pública neta-producto alrededor del nivel actual 74% del PIB. Pero aquí terminan las coincidencias: la derecha quiere que la consolidación sea mediante la reducción del tamaño del gobierno; la izquierda, con el cobro de mayores impuestos.

El primer round de esta guerra ocurrió a mediados del 2011 en la negociación de un incremento del límite de la deuda entre el presidente Obama y los republicanos. El Congreso elevó el límite 1.6t a 16.4t, Obama ahorra 1.1t del gasto discrecional del gobierno durante los próximos 10 años y se aprobó una ley guillotina que recorta 1.2t de gasto discrecional durante 10 años a partir del 2013, si el Congreso no lograba aprobar leyes que redujeran el déficit público 1.5t en igual periodo. También el 1 de enero regresaban a sus niveles normales (mucho más altos) las tasas de impuestos sobre la renta que se habían reducido en el gobierno de G. W. Bush. A todo esto se llamó abismo fiscal.

La solución de fin de año tiene dos partes. La tasa tope de Impuesto Sobre la Renta aumentó a 39.5 desde 35% sólo para aquellos individuos/familias que ganan más de 400,000-450,000 dólares. También se limitarán las deducciones de aquellos individuos/familias que ganan más de 200,000/250,000 dólares. Las tasa de impuesto a las ganancias de capitales y dividendos aumentan a 20 desde 15 por ciento.

También aumenta la tasa de impuesto a la herencia. La tasa de impuesto a la nómina, que paga la seguridad social, regresa a su nivel normal de 6.2 en lugar de 4.2 por ciento. Este incremento afectará a los individuos que ganan salarios, no sólo a los de mayores ingresos. Se calcula que todas estas medidas levantarán 740,000 millones de dólares en 10 años, 2% del PIB. La segunda parte del acuerdo suspende hasta el 1 de marzo la puesta en marcha de la guillotina del gasto público. Mientras tanto, la deuda del gobierno alcanzó el límite autorizado por el Congreso.

Viene un segundo round de negociaciones. Según cálculos, el gobierno puede hacer frente al servicio de la deuda y pagar la nómina hasta finales de febrero o principios de marzo. Obama ha afirmado que no negociará de nuevo el límite de la deuda y demanda que el Congreso lo eleve de nuevo sin condiciones, los republicanos piden que antes el Presidente les ofrezca nuevos recortes de gasto. ¿Quién cederá primero? Es casi seguro que una solución emergerá hasta el último minuto.

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