México ocupa el séptimo lugar en producción de maíz grano a nivel mundial, sin embargo, esto no es suficiente pues la demanda interna para consumos humano y animal lo ubican como el principal importador de este grano

Desde el punto de vista alimentario, económico y social el maíz es el cultivo más importante de México, aun cuando nuestro país participa con alrededor de 2.2% de la producción mundial.

El cultivo de maíz a nivel nacional se desarrolla bajo dos modalidades hídricas: riego y temporal. De acuerdo con el Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP), bajo la modalidad de riego se establece 17% de la superficie y de la misma se obtiene 42% de la producción.

En el 2015 el estado de Chihuahua obtuvo un total de 1.37 millones de toneladas que lo ubica como el 6º productor a nivel nacional, 96% bajo la modalidad de riego. Cabe destacar que 89% de dicha producción corresponde a maíz amarillo, donde el estado participa con 50% del total nacional, es decir, alrededor de 1.2 millones de toneladas.

Los principales usos del maíz amarillo son la alimentación animal y el uso industrial, principalmente la producción de almidones, aceites, frituras y hojuelas; existe una clara demanda insatisfecha de este tipo de grano a nivel nacional, ya que es necesario importar alrededor de 10 millones de toneladas contra las 2.4 de producción interna.

Aun cuando los rendimientos a nivel estatal han ido en aumento, pasando de un promedio de 8.6 ton/ha en el 2011 a 10.6 en el 2015, y posicionando la producción de maíz en Chihuahua como la de mayor rendimiento bajo la modalidad de riego a nivel nacional, existe un potencial productivo comprobado que se debe aprovechar como una estrategia para contrarrestar los efectos negativos de los bajos precios internacionales del grano en los últimos tiempos y que sin duda han afectado la rentabilidad del cultivo.

Otro factor relevante a mediano y largo plazos que implica un riesgo para el cultivo de maíz es la disponibilidad de agua en las principales zonas productoras del estado, ya que los acuíferos de la región de Cuauhtémoc-Namiquipa, municipios que aportan 60% de la producción estatal del grano, de acuerdo con diversos informes de Conagua, se encuentran en niveles de sobreexplotación, en gran medida atribuible a la actividad agrícola. Lo anterior hace necesario establecer estrategias y acciones que hagan rentable la producción de maíz e igualmente que sea una actividad sostenible en el mediano y largo plazos.

En ese sentido, FIRA, en coordinación con otros actores del sector, impulsa algunas alternativas productivas tendientes a garantizar la producción en términos de rentabilidad y de sostenibilidad de este grano, mismas que abordaré en la siguiente entrega.

* Martín García Aguilera es especialista en la Residencia Estatal Chihuahua de FIRA, la opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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